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martes, 10 de enero de 2012

...Ay

Si yo te dijera eso tú podrías contestar o una cosa u otra. Si contestaras lo primero, te diría eso otro. Ahora, si tu respuesta fuera lo segundo ahí sí que no sabría que decir. Bueno espera, sí. Te podría decir eso. ¿Y tú qué responderías? Probablemente dirías tal, seguro. Y yo instantáneamente respondería con cual. Ay no sé. Cabe la posibilidad de que quisieras decir lo primero pero no te atrevieras y dijeras lo segundo. Entonces tendría que adivinarlo. Aunque, permíteme que te diga, eso me jodería un poco. Porque si estabas pensando tal no entiendo por qué deberías liarme respondiendo cual. A no ser que sea porque creas que yo debería interpretarte. Que también podría ser. En cualquier caso, puede ser, y digo puede, que tu respuesta se correspondiera verbal y mentalmente. Eso, permíteme que te diga, sería taaan simple.... Y yo no soy simple, querido. Un momento. Acabo de darme cuenta de que no importa lo que digas. No depende de tí. Tú eres una coincidencia, una circunstancia más. Entiéndeme, no quiero decir exactamente eso. En ningún momento estoy diciendo que seas una coincidencia ni una circunstancia más. Ya sabes, interprétalo de la manera que tienes que interpretarlo. No de la manera equivocada. Eso podría dar lugar a malos entendidos, ¿entiendes? Bueno, ¿entonces? ¿Te lo digo o no? Es que si te lo dijera y me contestas eso y yo entiendo que lo que quieres decir es lo otro... ¿qué? Ay no sé. Mejor no te digo nada. Aunque eso suponga que nunca sepa lo que habrías dicho en el caso de que yo te hubiera dicho eso que tenía intención de decir.

Bésame.

Y no digas nada.

lunes, 25 de enero de 2010

Iguales somos


Entro en clase y la mayoría somos mujeres. En la biblioteca, también. Miro a mi alrededor en la redacción y si, hay chicos, pero muy pocos. Eso sí, en los despachos de la otra parte entran y salen señores vestidos con chaqueta y corbata. También hay hombres en los bares, de hecho ahí las mujeres somos minoría. Y sentados en los bancos del parque bebiendo 'litronas', ahí también son ellos más.


Pero bueno, somos iguales. Somos iguales, eso lo tenemos todos bien claro y 'metidito' en la cabeza. Somos iguales pero aunque todos tengamos una jefa, los 'jefazos' siempre son ellos. Somos iguales pero la media de nuestros sueldos es más baja. Somos iguales pero si una chica es infiel es una cerda y si lo es un tío es porque no está lo suficientemente enamorado. Somos iguales pero si una chica llora da pena. Somos iguales pero si el que llora es él da mucha más.

Y es triste pero muchos de esos que ahora nos llaman como si fuéramos perros por la calle, serán los gilipollas de nuestros jefes el día de mañana. Bueno no, yo me niego. ¿Y vosotras?

“A las mujeres que pretenden ser iguales que los hombres les falta ambición” (Timothy Leary)

domingo, 13 de septiembre de 2009

Qué hacemos con... ¿las putas?

Acabo de terminar de leerme el periódico y veo que todavía se sigue hablando mucho de lo de las putas de Barcelona (sexo en la calle, a la vista de los vecinos). El caso es que se ha reabierto el debate sobre la prostitución. Un problema creado, una vez más, única y exclusivamente por los hombres. Como la mayoría de problemas del mundo en el que vivimos, por cierto. ¿Por qué hay putas? Porque hay hombres que pagan por ellas.¿Qué pasaría si no hubiese? Que habría más violaciones, probablemente. ¿Por qué no legalizarlo entonces? Porque es imposible en el siglo XXI legalizar, como si fuese un empleo, la explotación sexual de la mujer. ¿Y qué hacemos? Pues nada, seguir así.
 
Tenemos que seguir porque hay que ‘comprender’ que hay hombres que necesitan que se la chupen de vez en cuando. Y las mujeres en parte nos callamos porque no queremos que nos violen si no. Porque ellos tienen unas necesidades y unos impulsos animales que nosotras no tenemos –JA, JA, JA-. Así que así estamos. De verdad, si me dejaran... cuánto pene cortaría!

sábado, 15 de noviembre de 2008

Pesados


Con los años el alcohol cada vez me va sentando peor, me duele la cabezaaaa. Ayer, concierto de Extremoduro en Goya -donde volví a mis 18, en todos los sentidos- y cumpleaños con la gente del curro.
Noche para no olvidar, con borrachera graciosa incluida. En Huertas se ve que los hombres llevan mucho sin mojar. Pesados que huelen mal y están borrachos a las chicas nos joden la fiesta. Te intentan tocar y se arriman todo el rato.
Y después, situaciones incómodas a las que ya empiezo a acostumbrarme. Lucía es la mala siempre que no dice SÍ.
A pesar de todo, la noche termina bien. A las 7.00, me siento con mi fotero preferido en un banco de Atocha y me desahogo. Luego vuelvo a casa, sóla, y me meto en la cama de Ali, que está calentita. La abrazo y me duermo contenta.

"Que no me da la gana pasar media vida buscando esa droga que tal vez no exista"

martes, 10 de junio de 2008

Indefensas


Hoy me apetece quejarme de la cantidad de cerdos que hay en Madrid. Resulta que parece ser que hoy en día no se puede andar tranquila por la calle sin que algún asqueroso te haga pasar por situaciones desagradables. El otros día, fui a llevar a Mamen (que vive por Francos Rodríguez) a su casa con el coche a eso de las 4 de la mañana. En un semáforo en rojo, un tio de unos treinta y pico que iba conduciendo un coche plateado se nos puso al lado a hacer gestos bastante obscenos. Bueno, si la cosa se hubiera quedado ahí tampoco habría pasado nada del otro mundo, el problema fue que el tío comenzó a perseguirnos con el coche, a pitar, a darnos las largas... El caso es que a Mamen y mí no nos estaba molando nada, así que aceleré pero el tío se puso a acelerar también. Aquí ya empieza la persecución. Empecé a saltarme semáforos porque estábamos muy nerviosas y el hombre ese también empezó a saltárselos. En uno que tuve que pararme porque ya era demasiado peligroso, el hombre se bajó del coche y empezó a darnos golpes en el cristal. Mamen sacó el movil para llamar a la policía porque de verdad, es teníamos muchísimo miedo y nos sentíamos totalmente indefensas. Entonces el otro se fue.



Yo cuando me saqué el carnet de conducir empecé a llevarme el coche casi siempre que salía sobre todo porque me sentía mucho + segura y porque lamentablemente en una ciudad como esta una chica no puede coger un búho sóla por la noche sin arriesgarse a que le pase cualquier cosa. Pero resulta que llendo con coche también estamos deprotegidas... ¿qué mierda es esta?



Hace una semana o así estaba sentada leyendo en un banco de la calle Pricesa. Un viejo se sentó al lado y empezó a incomodarme. Al final me tuve que ir de allí claro. Celia me dijo que a ella otro la empezó a perseguir por el metro y tuvo que bajarse de estación en un momento que le pilló desprevenido. Isa tuvo que presenciar como uno se pajeaba en una parada de autobús a plena luz del día por lo que optó por pillarse un taxi. A Monse y a mí otro con la cola fuera nos preguntó por una calle y nos persiguió por Fermín Caballero. Mi hermana tuvo otra experiencia parecida... y podría seguir contando muchas más. Pero bueno ¿de qué va esta gente?



Yo no sé si es esta ciudad o qué, pero vamos me parece que no es ni medio normal. Estos personajillos nos cortan nuestra libertad, porque somos nosotras las que tenemos que salir corriendo asustadas y no ellos, que incluso parece que les hace gracia dar miedo. Me gustaría grabar en vídeo todas estas situaciones y enseñárselos a sus madres, hijas, mujeres y jefas a ver que opinan de los cerdos con los que viven. Lo peor es que estos casos son mucho más habituales de los que la gente se piensa y no tienen ningún castigo. En fin.......


Foto: Moulin Rouge (París). Semana Santa de este año.