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martes, 1 de noviembre de 2011

Qué malas son

 
Mi experiencia personal me dice que cuando un grupo de gente debate sobre la violencia machista SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE hay algún listillo que dice: "También hay muchos hombres maltratados y la ley no los trata igual". Inmediatamente después te comenta un caso que recuerda haber visto en algún sitio -nunca tiene muy claro dónde- y después te habla de un amigo suyo que fue herido en lo más profundo de su ser por una novia que era "muy mala" (Las mujeres somos malas por naturaleza para la conciencia popular española, eso es así. Lo cual que no deja de ser curioso sabiendo que el número de delincuentes varones es abrumadoramente superior en todos los tipos delictivos. Aún así, nosotras somos más malas y más retorcidas -adjetivo muy utilizado para calificarnos-, qué le vamos a hacer).

Pues bien. Aprovecho la libertad que me da este blog, que es mío y solo mío, para mandar a todos esos listillos a hacer puñetas. Y para pedirles que por favor dejen ya la historia del hombre ese que una vez fue maltratado, que ya me la sé. Que no la niego, de verdad que no. En esta ocasión, y solo porque me apetece y sin que sirva de precedente, voy a dar argumentos.

El año pasado 71 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas en España. No fueron insultadas ni humilladas ni heridas en lo más profundo de su ser. Fueron apuñaladas, asfixiadas, disparadas, degolladas o golpeadas hasta la muerte. No sabría decir cuántos hombres corrieron la misma suerte, si es que hubo alguno. He buscado y no he encontrado. Lo que sí he visto son cifras sin contrastar que no se sabe muy bien de dónde salen y foros de gente que se pregunta por qué lo medios -y el Gobierno- ocultan esta información. A ellos les digo que hay muchas cosas que criticar a los medios, pero una de ellas no es la ocultación de asesinatos. En los periódicos esas historias se cuentan. Doy fe.

El 28 de diciembre de 2004, con Zapatero como presidente, se publicó la ley de medidas de protección contra la violencia de género. Define esta violencia en su primer artículo "como manifestación de la discriminación, situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia". Deja claro que es una ley hecha para proteger a las mujeres de los hombres, sin viceversa.

Fue -y aún es- muy criticada. Hay quien dice que es anticonstitucional pues va en contra del artículo 14 de la Carta Magna (Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión...). Perfecto, PERO: ¿Sabéis lo que es la 'discriminación positiva'? En otros países se estila mucho y en este no tanto. Son mecanismos políticos y jurídicos para buscar la igualdad real, efectiva, no solo sobre el papel. Son medidas que dan atención preferencial a aquellos grupos con menos oportunidades. Podríamos decir que es un remedio corrector de injusticias. Sin estas medidas, me río a carcajadas del artículo 14 de la Constitución.

La norma de 2004 pretende luchar CONTRA EL MACHISMO. Porque este país es machista y mucho. El deber de los legisladores es paliar de alguna manera esa disfunción. Por supuesto deben ser condenadas las mujeres que maltratan a sus parejas. En el Código Penal se encuentran tipificados los diferentes delitos (lesiones, agresiones, homicidios o lo que sea). Y pagan por ello. De acuerdo también en que no parece de recibo que cada varón imputado sea condenado como representante o heredero del grupo opresor. Pero no creo yo que los hombres deban poner el grito en el cielo porque haya medidas que nos favorezcan a nosotras. De verdad que no.


-Iguales somos

martes, 18 de octubre de 2011

Run

Después de pasar una mañana hablando con una refugiada somalí de mi edad, me he sentido asquerosamente privilegiada. Nacidas el mismo año, el mismo mes. En países diferentes.



Su historia, aquí:
http://www.madridiario.es/2011/Octubre/canal-social/208693/centro-refugiados-getafe-cear.html01

domingo, 17 de octubre de 2010

Hola, bonita

Ser mujer y vivir en España es, en general, una experiencia recomendable. Tiene sus ventajas. Eso de la sensibilidad, por ejemplo. Eso esta bien. Mola. Nuestra voz es mas dulce y la ropa nos queda bien. Ademas tenemos menos gases y olemos mejor. Y parimos. Y dicen que en el sexo disfrutamos mas. Y podemos llegar a ser multiorgasmicas. Vivimos en una sociedad que aun es machista, eso si. Pero que poco a poco esta cambiando. O al menos en teoría. Digo en teoría porque nos sigue tocando el aguantar muchas estupideces. Si esas estupideces vienen de un hombre, pase. “Estamos trabajando en ello”, diria alguno. Pero cuando las estupideces vienen de una mujer, ¿qué se hace?



Esta semana he hablado de esto con algunas compañeras. Resulta que llamaron por telefono a la redaccion. Una voz femenina dijo: “Hola bonita, ¿habeis recibido la nota de prensa que acabo de enviar? Es de una previsión para mañana, reina”. ¿BONITA? ¿REINA? No era la primera vez que me pasaba. Y, por lo visto, a mi no era a la única. Todas mis compañeras habian escuchado 'cielos', 'bonitas', 'reinas', 'chiquis' y otros calificativos varios de desconocidas que hablaban al otro lado de la línea.


Una se queda bloqueada. Y contesta con un “ahora lo miramos, gracias”. Para acto seguido colgar, buscar el correo en cuestión y darle a 'suprimir'. Porque, de verdad. ¿Alguien se imagina la misma conversacion si el que contesta es un hombre? –“Hola bonito, te llamo por una prevision para mañana, rey”-. El telefonista en funciones pensaría que se trata de una convocatoria erotico-festiva como minimo.


La palabra “bonita” esta muy devaluada. El diccionario dice “lindo, agraciado, que supera lo común”. Me jode que la gente la utilice conmigo sin saber si yo supero lo común o no (y lo supero, lo supero, pero ese no es el tema). Que la utilicen con un tonito como de ‘chica de los recados’. Aghh.


"Lo que todavía nos falta a las mujeres aprender es que nadie te da poder. Simplemente lo tienes que tomar tu".

 
*No es que le tenga mania a las tildes, sino que la tecla correspondiente ha dejado de funcionar. I’m so sorry.

jueves, 8 de abril de 2010

Reporteras de guerra

Los ‘ojos de la guerra’ que narran al mundo las barbaridades que es capaz de cometer el ser humano en situaciones extremas, no son siempre masculinos. Las mujeres periodistas llevan años informando, a través de sus escritos y retransmisiones, de las más diversas injusticias. Ponen en riesgo su vida, igual que ellos, pero además ponen en riesgo su integridad sexual.

Por Lucía de la Fuente

Según el último informe Anual de la Profesión Periodística elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), siete de cada diez licenciados en Periodismo en España el año pasado fueron mujeres. Sabiendo que las facultades ‘graduaron’ a un total de 2.550 estudiantes, el resultado quedaría en 1.785 – 765. A pesar de esta feminización de la profesión –originariamente masculina- que ha tenido lugar en los últimos años, es poco frecuente ver a mujeres desempeñando según qué funciones. El reporterismo en situaciones de conflicto sigue siendo un área dominada por los hombres.

Pese a ello, muchas reporteras han visto reconocido su trabajo cubriendo conflictos armados desde que se aceptara seriamente su labor por primera vez durante la guerra de Vietnam. Olga Rodríguez, Maruja Torres, Mercedes Gallego, Ivonne Ridley, Christianne Amanpour, Ana Politkovskay, Kathy Gannon o Sandra Nyaira son sólo algunos ejemplos de cómo llegar a ser una buena profesional pese a los peligros añadidos que conlleva de por sí pertenecer al sexo femenino.

Abusos sexuales
De hecho, la que fuera corresponsal durante varios años para la Agencia Reuters cubriendo conflictos como la guerra civil de Angola, Judith Matloff, asegura que las reporteras de guerra se convierten en muchas ocasiones en “blancos en lugares sin ley que deben luchar permanentemente contra los abusos sexuales de los militares”. Bien es cierto que no es frecuente ver en las noticias denuncias de estas situaciones. Matloff considera que “el temor de que se les retire una tarea o de ser tratadas de manera diferente” hace que las periodistas, en muchos casos, oculten los abusos.

Una encuesta realizada a veintinueve reporteras de guerra por el Instituto Internacional de Seguridad en las Noticias –dependiente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)- en 2005, reveló que más de la mitad de ellas habían sufrido ataques sexuales durante el ejercicio de su profesión. Sin embargo, no existen capítulos que traten la violencia sexual en el Manual de Seguridad de Periodistas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés) y la FIP. “La falta de un debate público sobre el tema ayudaría a explicar esta carencia”, argumenta Matloff.

Pero las ‘reporteras de guerra’ también han contribuido a denunciar abusos y violaciones de derechos de otras mujeres. La periodista Mercedes Gallego, que fue corresponsal en Irak en 2003 para El Correo, publicó el libro ‘Más allá de la batalla’, donde narra sus vivencias como informadora durante la contienda. Gallego denunció, entre otras cuestiones, los abusos sexuales a los que se veían sometidas las militares estadounidenses por parte de sus propios compañeros. Según esta reportera, las infantes de marina femeninas que eran violadas “perdían además el respeto de los demás que consideraban que no eran buenas marines si eran incapaces de defenderse”. El Pentágono abrió una investigación al respecto después de contar con más de 80 denuncias de casos similares.

Además de la amenaza sexual, las mujeres también suelen encontrarse con más dificultades en algunos países a la hora de obtener acreditaciones que sus compañeros hombres. Esta situación se da con cierta frecuencia en el mundo islámico donde la cultura “liberal” de las mujeres occidentales no se acepta. Afganistán, por ejemplo, ha protagonizado escándalos al prohibir el acceso en el aeropuerto de Kabul a periodistas que estuvieran embarazadas.

Un enfoque diferente
La periodista Kate Adie, corresponsal jefa de la BBC después de haber cubierto importantes conflictos como las Guerras del Golfo, afirmó durante la conferencia ‘Mujeres periodistas en situaciones de conflicto’ que “el hecho de que la mujer tenga que esforzarse más que el hombre en las misiones peligrosas forma parte de la evolución del papel de la mujer en el periodismo”. “Las mujeres informan sobre los conflictos de forma distinta a los de los hombres (…), les suelen interesar cuestiones de alcance más general como la manera en que la sociedad se enfrenta a los conflictos” añadió y matizó que mientras los hombres pueden permitirse el lujo de caminar, “tú tienes que correr”.

Informen de manera diferente o no, lo cierto es que las ‘reporteras de guerra’ han demostrado ser como mínimo y al igual que los hombres, aventureras, intrépidas y combativas, y han arriesgado y arriesgan cada día su vida para que el mundo conozca de primera mano qué pasa cuando los gobernantes deciden, por intereses económicos o políticos, sacar a pasear las armas.

lunes, 25 de enero de 2010

Iguales somos


Entro en clase y la mayoría somos mujeres. En la biblioteca, también. Miro a mi alrededor en la redacción y si, hay chicos, pero muy pocos. Eso sí, en los despachos de la otra parte entran y salen señores vestidos con chaqueta y corbata. También hay hombres en los bares, de hecho ahí las mujeres somos minoría. Y sentados en los bancos del parque bebiendo 'litronas', ahí también son ellos más.


Pero bueno, somos iguales. Somos iguales, eso lo tenemos todos bien claro y 'metidito' en la cabeza. Somos iguales pero aunque todos tengamos una jefa, los 'jefazos' siempre son ellos. Somos iguales pero la media de nuestros sueldos es más baja. Somos iguales pero si una chica es infiel es una cerda y si lo es un tío es porque no está lo suficientemente enamorado. Somos iguales pero si una chica llora da pena. Somos iguales pero si el que llora es él da mucha más.

Y es triste pero muchos de esos que ahora nos llaman como si fuéramos perros por la calle, serán los gilipollas de nuestros jefes el día de mañana. Bueno no, yo me niego. ¿Y vosotras?

“A las mujeres que pretenden ser iguales que los hombres les falta ambición” (Timothy Leary)

lunes, 4 de enero de 2010

Tristeza


Tengo una amiga que cuando está triste abre la página de ryanair y se pone a buscar vuelos que nunca compra. Otra llama compulsivamente por teléfono a todo el mundo hasta que, a fuerza de repetir sus desgracias, se siente un poco mejor. Otra fuma muchos porros mientras ve grabaciones de Gran Hermano por internet. Yo no se qué es lo que hago cuando estoy triste pero, sea lo que sea, no me está funcionando.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Qué hacemos con... ¿las putas?

Acabo de terminar de leerme el periódico y veo que todavía se sigue hablando mucho de lo de las putas de Barcelona (sexo en la calle, a la vista de los vecinos). El caso es que se ha reabierto el debate sobre la prostitución. Un problema creado, una vez más, única y exclusivamente por los hombres. Como la mayoría de problemas del mundo en el que vivimos, por cierto. ¿Por qué hay putas? Porque hay hombres que pagan por ellas.¿Qué pasaría si no hubiese? Que habría más violaciones, probablemente. ¿Por qué no legalizarlo entonces? Porque es imposible en el siglo XXI legalizar, como si fuese un empleo, la explotación sexual de la mujer. ¿Y qué hacemos? Pues nada, seguir así.
 
Tenemos que seguir porque hay que ‘comprender’ que hay hombres que necesitan que se la chupen de vez en cuando. Y las mujeres en parte nos callamos porque no queremos que nos violen si no. Porque ellos tienen unas necesidades y unos impulsos animales que nosotras no tenemos –JA, JA, JA-. Así que así estamos. De verdad, si me dejaran... cuánto pene cortaría!

martes, 10 de junio de 2008

Indefensas


Hoy me apetece quejarme de la cantidad de cerdos que hay en Madrid. Resulta que parece ser que hoy en día no se puede andar tranquila por la calle sin que algún asqueroso te haga pasar por situaciones desagradables. El otros día, fui a llevar a Mamen (que vive por Francos Rodríguez) a su casa con el coche a eso de las 4 de la mañana. En un semáforo en rojo, un tio de unos treinta y pico que iba conduciendo un coche plateado se nos puso al lado a hacer gestos bastante obscenos. Bueno, si la cosa se hubiera quedado ahí tampoco habría pasado nada del otro mundo, el problema fue que el tío comenzó a perseguirnos con el coche, a pitar, a darnos las largas... El caso es que a Mamen y mí no nos estaba molando nada, así que aceleré pero el tío se puso a acelerar también. Aquí ya empieza la persecución. Empecé a saltarme semáforos porque estábamos muy nerviosas y el hombre ese también empezó a saltárselos. En uno que tuve que pararme porque ya era demasiado peligroso, el hombre se bajó del coche y empezó a darnos golpes en el cristal. Mamen sacó el movil para llamar a la policía porque de verdad, es teníamos muchísimo miedo y nos sentíamos totalmente indefensas. Entonces el otro se fue.



Yo cuando me saqué el carnet de conducir empecé a llevarme el coche casi siempre que salía sobre todo porque me sentía mucho + segura y porque lamentablemente en una ciudad como esta una chica no puede coger un búho sóla por la noche sin arriesgarse a que le pase cualquier cosa. Pero resulta que llendo con coche también estamos deprotegidas... ¿qué mierda es esta?



Hace una semana o así estaba sentada leyendo en un banco de la calle Pricesa. Un viejo se sentó al lado y empezó a incomodarme. Al final me tuve que ir de allí claro. Celia me dijo que a ella otro la empezó a perseguir por el metro y tuvo que bajarse de estación en un momento que le pilló desprevenido. Isa tuvo que presenciar como uno se pajeaba en una parada de autobús a plena luz del día por lo que optó por pillarse un taxi. A Monse y a mí otro con la cola fuera nos preguntó por una calle y nos persiguió por Fermín Caballero. Mi hermana tuvo otra experiencia parecida... y podría seguir contando muchas más. Pero bueno ¿de qué va esta gente?



Yo no sé si es esta ciudad o qué, pero vamos me parece que no es ni medio normal. Estos personajillos nos cortan nuestra libertad, porque somos nosotras las que tenemos que salir corriendo asustadas y no ellos, que incluso parece que les hace gracia dar miedo. Me gustaría grabar en vídeo todas estas situaciones y enseñárselos a sus madres, hijas, mujeres y jefas a ver que opinan de los cerdos con los que viven. Lo peor es que estos casos son mucho más habituales de los que la gente se piensa y no tienen ningún castigo. En fin.......


Foto: Moulin Rouge (París). Semana Santa de este año.


sábado, 31 de mayo de 2008

Gracias


Nunca le he dado a nadie las gracias por poder votar, por haber podido ir a la Universidad, por tener derecho a leer los libros que yo quiera, por poder testificar en los juicios, por usar pantalones, por poder expresar libremente mi opinión sin ser detenida, por poder tener hijos si quiero siendo soltera, por poder salir del país sin tenerle que pedir permiso a ningún hombre... y por miles de cosas más que las mujeres de hoy consideramos 'normales' pero que no habrían sido posibles sin la lucha de muchas feministas que a lo largo de los años las han ido reclamando. Por todo eso, GRACIAS de corazón.

A pesar de esto, todavía queda mucho por hacer. La verdad es que las tres cuartas partes de las mujeres del mundo no disfrutan de estos derechos. Y nuestra sociedad moderna sigue siendo claramente machista. Para conseguir éxito en la vida las mujeres tenemos que seguir demostrando mucho más que ellos, porque no sólo se nos juzga por ser buenas profesionales, sino que además tenemos que ser guapas, delgadas, buenas hijas, buenas madres, buenas novias...

Cada día veo el ejemplo en mis amigas con pareja. Ellas valen + q ellos siempre en todos los aspectos -aunque hay excepciones claro y yo la protagonista de alguna- y encima son las que + sufren cuando hay peleas y se sienten inferiores y culpables. No puede ser.

Sheila ¡ya está bien! nos merecemos ser felices... Te quiero.