martes, 9 de febrero de 2010
‘Media Literacy’ o Educomunicación
La ‘Educomunicación’, un término cuando menos raro, me suena a nuevo. No lo he oído antes, me suena a dar clases on line o algo así. Pero no. Según explica el ‘educomunicador’ y creador audiovisual Jordi Torrent, y el ex presidente del World Council for Media Education, Roberto Aparici, durante un diálogo recogido en el artículo Educomunicación: Participación ciudadana y creatividad, se trata de un movimiento educativo con una cierta experiencia, habiendo nacido en los años 60 en el mundo anglosajón.
¿Y qué es lo que es? Pues la ‘educomunicación’, también llamada ‘Media Literacy’ (ML), tiene como objetivo clave “desarrollar un pensamiento crítico ante los mensajes de los medios de comunicación de masas”, es decir, entender que vivimos en una sociedad mediática (y ahora además digital) y ser capaces de interpretar por nosotros mismos la realidad en la que vivimos, teniendo en cuenta la manipulación ejercida desde el poder. Así se entiende que algunos llamen a este movimiento “educación en medios”, “de medios”, “alfabetización audio-visual”, “alfabetización mediática”, etc.
Dejando a un lado la confusión terminológica, estos dos especialistas se plantean la importancia de la enseñanza de los conceptos ‘educomunicativos’ y la necesidad de su vinculación con los Derechos Humanos. Esta vinculación “es prioritaria en un contexto educativo y comunicativo caracterizado por otras tecnologías y formas de comunicación impensables hace 60 años”, afirma Aparici.
Existen diferentes puntos de vista acerca de cómo impartir estas enseñanzas y, casi siempre, suelen estar ligadas a principios religiosos, políticos, o económicos. Así, en algunas sociedades puede utilizarse a la ML como un arma ante el ‘peligro de los mass media’, mientras que en otras será una herramienta de aprendizaje muy útil para enfrentarse al futuro.
Después de leer las 15 páginas en las que Aparici y Torrent profundizan en algunos de los conceptos mencionados, la idea que a mí se me ha quedado es la de que cada vez se hace más necesario aprender a utilizar y evaluar los medios de comunicación que nos rodean. En una ‘Sociedad Digital’ como la nuestra, donde las técnicas de marketing parecen regir nuestros comportamientos, el estar formado y preparado sobre su funcionamiento me parece, cuanto menos, muy positivo.
martes, 22 de diciembre de 2009
Y tú, ¿qué opinas?
El ser humano moderno tiene la necesidad vital de dar su opinión*. Los medios de comunicación ya ni se plantean el no incluir una sección de participación ciudadana. Cada artículo produce reacciones tan rápidas que cuando uno se plantea interiormente qué es lo que piensa sobre algo ya puede encontrar miles de personas que lo han hecho antes. Facebook, twitter y demás redes sociales son herramientas que fomentan ese debate. Eso suele ser suficiente para muchos. Los blogs ya están para los que sufrimos de ‘incontinencia opinativa’ (y cada vez somos más, por cierto).
Comentarios
Todo este rollo viene a que, aparte de porque quiero escribir cosas relacionadas con el periodismo online para aprobar una asignatura, he leído el artículo que este domingo publicaba la defensora del lector de El País sobre los comentarios en la web de su periódico bastante interesante: Comentarios muy poco edificantes. Milagros Pérez Oliva transmite las quejas de muchos lectores que no ven publicados los comentarios que envían a pesar de ser respetuosos, mientras que otros mucho más salidos de tono sí que lo hacen. “Los correos recibidos plantean, en síntesis, dos grandes cuestiones: ¿Existe censura o criterios ocultos en la selección de los comentarios? Y, ¿son los lectores de El País tan de derechas como indica el tono de muchos de los comentarios que se publican?”, dice el artículo. Pero, ¿quién decide qué se publica y qué no?
Los periódicos tan influyentes como el grande de PRISA, que generan tantas reacciones, suelen contratar a empresas externas de moderación. Y éstas, que por lo visto tienen una capacidad para moderar 10.000 comentarios al día, aún no funcionan con demasiada precisión. En los medios más modestos suelen ser los propios redactores los que hacen esta selección. En fin, bajo mi punto de vista el artículo hace alusión a errores que, aunque existan y sean ciertos, son puntuales y no creo que tengan nada que ver con ningún tipo de censura o intereses ocultos, sino más bien con despistes, Aún es muy pronto, estamos ante la niñez de estos sistemas, y debemos confiar en su mejora.
*Claro que sólo hablo del hombre moderno que vive en los países ricos.
viernes, 17 de abril de 2009
Nuevas tecnologías

Mi padre no sabe usar internet. Hemos intentado que aprenda algo, pero no ha habido manera. A mi madre le di un cursillo rápido de cómo mandar emails y lo pilló perfectamente. La creé una cuenta y hasta la puedo mandar fotos y todo, y también se que lee este blog -Hola mama!-. (Eso si, ella se baja al locutorio que tener internet en casa ya sería demasido sofisticado). Pero con mi padre fue imposible. No hubo manera posible de que el hombre se enterara de nada.
El móvil si que lo controla. Bueno... sabe llamar y que le llamen, pero nada de mandar sms ni cosas ahí raras. Y el móvil no se le puede apagar porque entonces ya no sabe qué hacer para encenderlo de nuevo -Hija mira a ver si sabes lo que le pasa al cacharro este -Pues que está apagado papa, dime tu código PIN -Mi qué??? de qué hablas hija? -Papa dame los 4 números esos que te apunté en la servilleta... Y los teléfonos los mira en una agenda que tiene porque no le entra que puedan estar ahí ya memorizados.
Todo esto, aparte de que me hace gracia, tiene una cosa que no sospechaba que iba a ser tan buena. Mi padre me escribe cartas. Puede parecer una tontería pero con todo esto de las nuevas tecnologías poco a poco nos hemos ido olvidando de la ilusión que hacía recibir una. No puede compararse con un email. A la gente de aqui le hace gracia, pero es la única manera que tengo de comunicarme con él. Una carta consigue con muchísima facilidad emocionar, que se te salten las lágrimas, hacer reír... los emails, el facebook, el messenger y tal son tan jodidamente instantáneos que han perdido todo el encanto. Imagino que es la misma sensación que tuvieron que tener en la época en la que el correo dejó de enviarse a través de PALOMAS mensajeras... Las distancias se han acortado y eso está muy bien, es verdad, pero... viva el señor Juan y sus cartas escritas a boli! Viva la sonrisa de tonta que se me pone cada vez que llama el cartero!

