Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Igual que si fuera un sueño

Antes de que existiera la piratería (de copias y descargas de contenidos digitales ilegales, no de bandolerismo marítimo, que se me entienda) las tiendas de música tenían tirón. Ir a Madrid Rock por ejemplo, en Gran Vía, molaba. CD, casetes y vinilos compartían estanterías. Eran los 90. (Ahora el local lo ocupa un Bershka, tienda de ropa para adolescentes propiedad de Inditex).

Una tarde de 1995, de paseo por el centro, nos llevó mi madre a ver la tienda. Se estilaban por entonces las filas de auriculares donde podías escuchar las novedades del momento. Ali, mi hermanita, estaba cansada, se puso protestona y, para evitar probables llantinas, la pusimos a escuchar un disco cualquiera. Como media hora estuvo la niña con la misma canción allí solita. Dio la casualidad que era la más famosa de Ketama, cuyo estribillo dice:

No estamos locos
que sabemos lo que queremos
vive la vida
igual que si fuera un sueño
pero que nunca termina
que se pierde con el tiempo
y buscaré, oye pero buscaré

La niña, con cinco años, se lo aprendió. Para qué quisimos más. Primero días, después semanas, cada día cantaba ( y bailaba) mañana, tarde y noche el 'no estamos locos'. "Yo quiero el disco de Ketama", "Ketama es mi grupo favorito", repetía.

Ahora, que ya se ha hecho un poco mayor y Ketama no es su grupo favorito, está de Erasmus en Roma. Por lo que se ve tiene tiempo libre y se ha hecho un blog. Me he acordado de esta historia al ver el título:

Igual que si fuera un sueño 

 FOTO: Ali, con 21.

Por cierto, consiguió el disco.

sábado, 29 de octubre de 2011

Felicidades

El día que Juan cumplía 49 años le hicimos una pancarta con toda nuestra ilusión donde ponía ¡¡FELICES 50!! Se alegró mucho. Le dijimos que era una cifra muy redonda y muy importante, y sonrió. Al rato, confesó que, en realidad, cumplía 49. Y era verdad. Ni a Ali ni a Angelines ni a mí nos habían salido las cuentas.

El día de su muerte, vino un médico a casa a rellenar un parte de defunción, a dar fe del fallecimiento. Me preguntó su edad y yo, entre lágrimas pero convencida, respondí: "55 años". Poco después, el sanitario me corregía: "según su DNI tiene 54". Contrariada, hice un cálculo rápido y, efectivamente, el doctor tenía razón.

"Mucha carrera, muchos libros, mucho inglés, mucho periodismo y mucho todo y luego eres un desastre, hija". Pues sí papa, ya lo sabes. Pero lo que no se me olvida (y nunca se me ha olvidado) es que hoy es 29 de octubre. Y el 29 de octubre es tu cumpleaños. Felicidades padre. Sean 55 o 56.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Mi abuela, el yogur y el euro

A mi abuela la mató el euro. Murió el 2 de febrero de 2002. Justo un mes después de que ya no se pudieran usar las pesetas. No sabía leer. Era analfabeta vamos. Yo, a mis 16 añitos, intentaba explicarle trucos que había oído para calcular los precios, para calcular que un euro eran cientosesentayseiscomatrescientasochentayseis pesetas. Facilísimo vamos. Un día de enero se puso a llorar. Tenía miedo de que la engañaran en las tiendas. Mi tío Lolo empezó a ir con ella al 'mercao'. A la semana siguiente la fui a ver porque se había puesto mala, a los dos días la fui a ver al hospital, y al siguiente día fui al cementerio.

Antes de que a mi abuela la matara el euro, me contó muchas cosas. A veces cosas repetidas. Como la historia de cuando al Santi -mi tío, su hijo pequeño- se le cayó un yogur a la basura. La historia me la contaba tal que así: "Ay Luci, ten cuidado cuando te comas un yogur, no te vaya a pasar lo que le pasó al Santi, que cuando era pequeño fue a comerse un yogur y quiso tirar a la basura el líquido ese que te viene... ¡¡Ayyy!! -en este momento le entraba una carcajada que a veces acompañaba hasta con lágrimas- pobrecito mío... -otra carcajada-, en vez de tirar solo el líquido se le cayó el yogur entero". La historia me la contó muchasmuchísimas veces. No solo cuando comía yogur, también otras veces.

"Mi abuela ha'pasao' hambre"
, pensaba yo, "Abuela, tú has 'pasao' hambre", le decía. "Si hija, si", me respondía. Y luego me contaba cosas de cuando comían pan duro y así. Y de cómo se las ingeniaba para cocinar con pocos ingredientes. Después me daba consejos prácticos como freír sin que te salpique el aceite -echando harina- o que las albóndigas tengan su justa medida -lo que cabe de carne picá en el tenedor-.

Después de su muerte, me fui enterando de cosas que no sabía. Me enteré de que su hija no era del mismo padre que sus siete hijos. Me enteré de que su primer marido la había maltratado. Y de que había tenido narices para divorciarse. Me enteré de que estuvo aislada en un pueblo en la Guerra Civil. Me enteré de que mi abuelo, su segundo marido, nunca estaba en casa y, cuando estaba, estaba borracho. Pero de eso nunca me hablaba. Supongo que se evergonzaba o pensaba que era irrelevante. 

A las nietas las llevaba a la cocina. A los nietos les dejaba en el salón. "Que se entretengan ahí ellos" decía. Y se reía. Era tradicional mi abuela -por no decir machista-. Se llamaba Lucía y no iba de luto.

Ahora tendría 87 años.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alonso Martínez

Esta mañana iba andando por la calle y, sorprendentemente, sonreía. Ha sido después de hacer un recorrido de unas diez paradas de metro con mi madre. En Alonso Martínez nos hemos separado, yo tenía que salir para dar un paseo por Génova hasta el trabajo y ella ha cogido la línea 5. Cuando subía por las escaleras mecánicas me he girado para ver cómo se iba. La he visto ahí dudosa, cómo si no supiera muy bien para dónde tirar. Metidísima en su mundo. Entonces, me he dado cuenta -y hacía mucho que no lo hacía-, de que tengo la mejor madre del mundo.

domingo, 13 de junio de 2010

Te echo de menos

Hace mucho que no escribo (por aquí). Supongo que no hay nada nuevo. Mi vida pasa cada día por cuatro medios de transporte -renfe, metro, coche, bus-, seis aparatos ¿eléctricos? -teléfono (s), móvil 1, móvil 2, pc, portátil, grabadora-, más de doscientos emails deseados y sin desear, uno o dos olvidos, más lágrimas que sonrisas, catorce o quince llamadas –enviadas y recibidas-, algún reportaje/trabajo/ejercicio que entregar (dentro de una hora). Un examen que estudiar.



Mucho por pensar. Y mucho por decidir...


…y mientras


… pienso mucho en ti. Te echo de menos. Yo y todo el mundo. Andrés el quiosquero, Ángel el del ‘abuelo’, la Josefa, el del bajo, la camarera del bar de la plaza, el moro del locutorio, la madre de Paco, el del Cúper.


Pero yo más que ellos.


Hoy me he encontrado a Gloria. Me ha dicho una cosa que me ha hecho llorar después. Dice que se nota que ya no estás en Fuencarral, que falta algo. Que ella estaba acostumbrada a verte siempre que iba a hacer la compra o a dar un paseo. “Juan era propiedad de Fuencarral”, ha dicho. Y me he dado cuenta de que es verdad papa. Yo ya lo sabía, quiero decir que yo ya sabía que todos te conocían. Lo que no sabía es que te conocían tanto como para que supieran que yo soy tu hija. Todos lo saben papa. Gente que me suena, pero también otros que no había visto en mi vida. Ojalá lo vieras.


Por un lado es como si siguieras aquí. La ropa sigue en el armario (yo me la pongo a veces para dormir, ya sabes que también lo hacía antes). He pensado en llevarla a una asociación donde se la dan gente que vive en la calle. Los batidos de fresa, el queso azul, el agua mineral de sabores, un par de tónicas y la insulina siguen en la nevera. En el congelador el otro día descubrí un vaso con un líquido amarillo que huele a limón. Supongo que sería uno de tus experimentos. Y donde los zapatos vi el AS de cuando Zidane marcó aquel gol que dio al Madrid la Champions.


He empezado a utilizar frases que decías tú porque no quiero que se pierdan. Y a regar las plantas porque me di cuenta que también se estaban muriendo. Todas las semanas vamos al cementerio a hablar un rato contigo. Y a llevarte flores muy bonitas. A veces veo que Ali está en su cuarto oyendo canciones tristes y llorando. Yo hago como que no me doy cuenta.


Estás muy presente en nuestras vidas padre. Siempre lo vas a estar.


Te quiero.

FOTO: Charlot y el chico también te echan de menos. Ya nadie les da conversación...

miércoles, 24 de marzo de 2010

La vida en la quinta planta

Para ir a la quinta planta no hace falta pase. Eso está bien, así no hay peleas sobre quién se queda con las dos tarjetas. "Voy a paliativos". Ésa es la frase clave que hay que decir al 'segurata' para que te deje pasar: "Sí claro, pasa".

En paliativos tampoco hay horarios de visitas. Puedes quedarte todo el día si quieres. Y toda la noche. La salita de estar para familiares tiene biblioteca, nevera y microondas. Las médicas/ enfermeras son especialmente amables y simpáticas. Y no las tienes que llamar, porque vienen cada poco. Lás psicólogas también tienen ahí su despacho.

Se podría decir que es la planta más privilegiada de toda La Paz... si no fuera porque siempre hay alguien llorando en el pasillo...

-------------------------------------------------------------------

Ha ingresado un niño. No tiene más de 12 o 13 años. Alguien que seguramente es su madre no para de llorar. A mi paciente le hacen una prueba rutinaria y, mientras, yo espero fuera. El niño no tiene pelo. Será leucemia, pienso. Ahora está dormido. El llanto es ahogado y me da pena. Intento mirar a otro lado, no se cómo comportarme. Empiezo a andar hasta que me doy cuenta de que no se adónde voy. Esto no tiene sentido. Vuelvo a mi sitio. El llanto sigue. Es evidente que ella sabe que la veo. Es evidente que le da igual. Pienso que el mundo es una mierda. Entro en mi mundo. Y mi mundo es triste. Cada vez soy menos consciente de que hay una madre llorando a mi lado. Cuando me doy cuenta, soy yo la que llora. Es evidente que ella me ha visto. Es evidente que me da igual.

jueves, 21 de enero de 2010

El loco de la vía

Ayer mi padre me recitó este poema, como solo él sabe hacerlo. Me emocionó tanto que acabo de buscarlo y lo cuelgo aquí para compartirlo con vosotros. Leedlo despacio, por favor.


NACIMIENTO DEL HIJO


Va a ser médico, decía el abuelo pensando en sus achaques.
Abogado, decía un tío al que volvían loco los acreedores
con la orden del juez para un embargo. Va a ser futbolista,
sacudió el silencio con su voz de tribuna, otro tío a quien
el fútbol había convertido en un robot con la materia gris
siempre fuera de juego.

Va a ser sacerdote, dijo la abuela, acariciando la idea de que por ese enchufe podría llevar la voz cantante en el rosario.
Dios nos libre, dijo la otra, va a ser soldado, que pase lo que pase, siempre tienen el pasar asegurado.
Que sea lo que él quiera, decía la madre, pensando en que más
adelante ya vería ella lo que más le convenía, y el padre
en un rincón soñaba...


Ha nacido mi hijo, todavía huele al pecho de su madre,
huele a sexo, a sangre florecida, viene oliendo
a vida.

Su madre quiere que le cante una canción de cuna
con angelitos gordos que le velen el sueño,
con hadas milagrosas, con duendes bondadosos.
Yo no puedo dormirlo con pobres fantasías,
yo quiero que despierte, a la luz a la muerte
que le dará la vida.

Más allá hay un mañana del que será testigo,
más allá de la luz enferma de este siglo,
más allá del presente, cobarde y confundido
tendrá que ser un hombre, mejor de lo que he sido
y deberá cambiar lo que nunca he podido.

Su mundo será otro, cósmico, infinito, que el amor
no le quepa entre cuatro fronteras.
Deberá despegar de este mapa amarillo,
de este globo pinchado, errante, dividido
y deberá llegar al ser más solitario,
al planeta más lejano, hasta el mundo más mínimo,
para gritarles: - ¡Vivo!, - ¡Soy dueño de mí mismo!
y ¡Vivo!


Rafael Amor. 'El loco de la vía'. 1979

jueves, 8 de octubre de 2009

Esperando la buena suerte

Aprendiendo sin querer sobre el páncreas, el hígado y el aceite de oliva. Mientras, me quedo sentada y veo cómo pasan los días, esperando que pase algo. Estados de ánimo que se repiten, que suben y bajan dependiendo de la hora y que son viejos conocidos. Vienen y se hacen hueco dentro del ya quizá un poco-demasiado largo festival que tiene lugar dentro de mi estómago. Y quisiera escribirte, pero no puedo. Porque es muy difícil. Y quisiera que todo hubiera sido un mal sueño, de esos que se recuerdan y causan malestar pero no dejan de ser sueños. Y quisiera saber más de lo que se para poder ayudarte. Y quisiera creer en Dios para tener la opción de poder pedirle algo a alguien. Pero como no puedo conseguir todo lo que quiero, me quedo esperando...
                                                       esperando....
                                                                                esperando....

Y rogándole, no a Dios, sino a la buena suerte.

miércoles, 8 de julio de 2009

Volveré (o eso espero...)

Bueno pues me voy. Dejo Madrid (otra vez...). A cuatro horas de mi vuelo estoy aquí, cerrando una maleta que ha quedado medio vacía. Y es que no se muy bien qué llevarme. Todo parece que está mejor aquí. Este es su sitio. Allí ya me las apañaré con lo que tengo. Me da pena volver. A ver, Edimburgo está muy bien pero... en fin... Madrid es Madrid. No quiero tener que volver a echar de menos a todos. Qué pereza. Ainsssssss....

Si se estrella el avión o lo que sea (estoy cagada, hay demasiados accidentes últimamente) quiero dejar por escrito que os quiero mucho. No tengo testamento pero vamos, que tampoco tengo nada que dejar. Bueno sí, tengo ropa y libros, que se lo dejo a Ali. Y también tengo que pagar 9.000 euros al banco Santander. Eso también se lo dejo a Ali (lo siento hermana pero es que si no le tocaría a mama y ella ya tiene bastante). El portátil está roto pero lo he dejado debajo de la cama. Si me muero podríais recuperar las fotos y tal del disco duro. Hay algunas muy bonitas. La cámara la podéis vender y pagar con eso un par de meses del crédito.
Pero bueno, espero que no pase nada. Nos vemos en septiembre!!

viernes, 8 de mayo de 2009

Un cuento de princesas


Hace bastantes días que no escribo por aquí y es que he estado liadilla. Mi madre vino a verme y hemos estado pateándonos la ciudad las dos, conociendo sitios dónde aún no había estado. Por ejemplo, la foto que pongo es del Forth Bridge, un puente para ferrocarril enorme que está a las afueras de Edimburgo. Fue una semana muy tranquila solo que ahora que se ha ido pienso en todas las cosas que no dije y tenía que haber dicho... Bueno ahora no me apetece escribir mucho, pero os cuelgo por aquí un cuento muy bonito que llegó a mis manos no hace mucho. La autora tiene 10 años, es mi prima y se llama Irene. (Lo copio tal cual, sin mover ni una coma):

Había una vez una familia muy rica que vivía en un palacio. El palacio era muy grande y muy bonito. El palacio era de golosinas, chuches, caramelos y muchos dulces más. El palacio también tenía un jardín. Los jardineros eran un gigante muy pequeño y Pulgarcito que era muy grande. La criada del palacio era una bruja muy buena y muy guapa que al cabo del tiempo se casó con un príncipe que cuando la bruja le besó el príncipe se convirtió en una rana. La reina era la reina de los corazones, el rey era el rei Midas, los reyes tenían cinco hijos. El más pequeño era Aladín, después la Cenicienta, Pinocho, la Bella durmiente y la más grande era Blancanieves. La família tenía una mascota, el gato con zapatos de cristal, que era muy egoista y si alguien no le hacía caso el gato le arañaba y le dejaba muy mal, el gato también era muy presumido, siempre le llevaban a las peluquerías más caras de toda la ciudad.
Cuando Blancanieves se hizo mayor se casó con un carpintero pero de tanta madera se cansó y se divorció. Después se enamoró de un indio y al final se convirtió en Pocahontas. Pocahontas tenía el pelo rubio con un vestido de color rosa y tenía la piel muy blanca. No le gustaban nada los americanos, ella solo quería a los indios.
La Bella durmiente no se quería casar con nadie, quería ser soltera. Pero un día se encontró con un Hippy. Pero la Bella durmiente era Pija y el Hippy no la quería. Entonces la Bella durmiente se puso muy triste y se casó con un frutero. El frutero sí que la quería, y estaban tan contentos juntos que se fueron de vacaciones 100 años y vivieron muy felices. Pinocho nunca mentía y por eso la nariz cada vez se le hacía más pequeña. Las orejas también se le hacian cada vez más pequeñas,y empezó a mentir por que no tenía más remedio que hacerlo si quería conservar su nariz y sus orejas . Él nunca encontró a nadie que le quisiese.
Cenicienta se casó con un marinero, pero de tanto comer pescado le salieron cola y aletas y se transformó en la Sirenita. El marinero estaba desesperado. ¿Como podía ser que una chica se convirtiera en una sirena sólo por comer pescado? Al cabo de los años se convirtió en un pez payaso que se llama Nemo y que ahora está en un acuario.

Aladín se casó con una señorita que era música y que tocaba el piano, el violín y el clarinete. Aladín y la señorita música tuvieron tres hijos: Hansel y Gretel y la Caperucita azul. Un día Hansel y Gretel se perdieron en la música, la Caperucita azul miró en el violín y no estaban, miró en el clarinete y tampoco estaban, al final encontraron a Hansel y Gretel en el piano. Y colorín colorado este cuento no se ha acabado.
Os quiero decir que el palacio es la escuela y que allí los niños aprenden a dibujar, a pintar,a jugar y muchas cosas más. Es obligatorio llevar golosinas, chuches,etc. Si alguien lleva fruta o verdura le ponen una falta. Allí te dan dinero por ir a la escuela.Yo he ido, es muy divertido.

"Había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos,Había también un principe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado.Todas esas cosas había una vez cuando yo soñaba un mundo al revés".
Todo lo que os he contado es mentira y es verdad. Y colorín colorado este cuento ya se ha acabado. FIN

viernes, 17 de abril de 2009

Nuevas tecnologías


Mi padre no sabe usar internet. Hemos intentado que aprenda algo, pero no ha habido manera. A mi madre le di un cursillo rápido de cómo mandar emails y lo pilló perfectamente. La creé una cuenta y hasta la puedo mandar fotos y todo, y también se que lee este blog -Hola mama!-. (Eso si, ella se baja al locutorio que tener internet en casa ya sería demasido sofisticado). Pero con mi padre fue imposible. No hubo manera posible de que el hombre se enterara de nada.


El móvil si que lo controla. Bueno... sabe llamar y que le llamen, pero nada de mandar sms ni cosas ahí raras. Y el móvil no se le puede apagar porque entonces ya no sabe qué hacer para encenderlo de nuevo -Hija mira a ver si sabes lo que le pasa al cacharro este -Pues que está apagado papa, dime tu código PIN -Mi qué??? de qué hablas hija? -Papa dame los 4 números esos que te apunté en la servilleta... Y los teléfonos los mira en una agenda que tiene porque no le entra que puedan estar ahí ya memorizados.

Todo esto, aparte de que me hace gracia, tiene una cosa que no sospechaba que iba a ser tan buena. Mi padre me escribe cartas. Puede parecer una tontería pero con todo esto de las nuevas tecnologías poco a poco nos hemos ido olvidando de la ilusión que hacía recibir una. No puede compararse con un email. A la gente de aqui le hace gracia, pero es la única manera que tengo de comunicarme con él. Una carta consigue con muchísima facilidad emocionar, que se te salten las lágrimas, hacer reír... los emails, el facebook, el messenger y tal son tan jodidamente instantáneos que han perdido todo el encanto. Imagino que es la misma sensación que tuvieron que tener en la época en la que el correo dejó de enviarse a través de PALOMAS mensajeras... Las distancias se han acortado y eso está muy bien, es verdad, pero... viva el señor Juan y sus cartas escritas a boli! Viva la sonrisa de tonta que se me pone cada vez que llama el cartero!

miércoles, 29 de octubre de 2008

El novio de la niña


Almudena Grandes siempre ha sido una de mis escritoras favoritas. Desde que leí 'Malena es un nombre de Tango' -que por cierto la versión cinematográfica de esta historia debería estar prohibida por chapucera- me encantó. Os dejo aquí un artículo que lei hace unas semanas en El País y me gustó bastante. No se hasta que punto es legal reproducir un texto así tal cual, en cualquier caso, que me perdone la autora.

El novio de la niña 12/10/2008
Cuando su hija se lo propuso, la idea no le hizo ninguna gracia. Desde que la estrenaron, se había negado a ver aquella película. Le había dicho que no a su novia, a sus amigos, a su hermana y hasta a un par de compañeros de trabajo que le dejaron plantado en medio de la calle para meterse en un cine, porque la reunión de la semana anterior había sido tan corta que acabaron casi cuatro horas antes de que saliera el AVE. No le importó. Él no iba a ver esa película, no quería verla, por nada del mundo se enfrentaría otra vez a los restos de su naufragio personal, no volvería a cargar con muertos que no le correspondían, ni asistiría al hundimiento colectivo de su viejo sueño personal. Si otros querían hacerse el haraquiri en público, allá ellos, y sin embargo, allí estaba, "aquí estoy", eso se dijo al sentarse en su butaca. Y todo porque el colapso que le había supuesto ver al novio de su hija, de su niña, su chiquitina, aquella monada a la que leía cuentos y llevaba sobre los hombros hacía nada, pero lo que se dice nada, había sido tan brutal que cuando ella le dijo que habían pensado cambiar por el cine la cena que estaba prevista, él había comprendido que cualquier cosa sería mejor que estar sentado dos horas con aquel maromo más alto que él, más grande que él, más fuerte que él, que estaría dispuesto a saltarse el postre con tal de meterse en la cama con su niña lo antes posible.

"¿Y qué quieres?", le había dicho su ex mujer cuando la llamó por teléfono para comentar la novedad, "si en febrero va a cumplir diecinueve años...". "¿Diecinueve años?", pensó él, "no puede ser", pero así era. Por eso estaba allí, con aquel memo que se había atrevido a preguntarle si quería palomitas. "No, yo nunca como palomitas, y por cierto, ¿tú cuántos años tienes?", disparó a bocajarro. "Veintidós", le contestó. "Ya", pensó él, "veintidós y comiendo palomitas", pero no dijo nada, porque su hija acababa de encargar otro supermenú para ella. "Y ahora, encima, el Che Guevara en versión Hollywood; desde luego, hay que tocarse...". Pero en la primera hora de película no se tocó nada. Después, cuando escuchó cómo contestaba el Che a esa periodista rubia, tan yanqui ella, que la principal cualidad de un revolucionario es el amor, sí tuvo que frotarse los ojos, porque estaba emocionado, porque se había emocionado como un imbécil, a su edad. La emoción no perjudicó a su concentración, sin embargo. Estuvo esperando la debacle, el diluvio, la crueldad sanguinaria, el implacable puño de hierro, los muertos inocentes, la perversidad del héroe, la transformación de los guerrilleros en esbirros, la traición al género humano, hasta el final, pero al final, el Che tomó Santa Clara, y siguió siendo él mismo, el Che Guevara, símbolo de la lucha popular, de la liberación de un país oprimido, de una revolución justa y triunfante.

Cuando se encendieron las luces no se lo podía creer. Había disfrutado como un enano y no se lo podía creer, porque quedaba la segunda parte, sí, eso ya lo sabía, pero la primera no se la iba a quitar nadie... Entonces, de repente, se acordó de que había ido al cine con su hija, y con su novio, y les miró. "¿Qué?", preguntó, "¿os ha gustado?". Ella se echó a reír. "Pues sí, pero seguro que menos que a ti, ¿no?". "Eso seguro", y sonrió él también, siguió sonriendo hasta que el novio de la niña dijo que a él no, que no le había gustado la película porque era demasiado ingenua... "Perdona, ¿qué has dicho?", el padre de su novia le miraba con los ojos muy abiertos, "¿qué adjetivo has elegido?". Él volvió a decir que la película era ingenua. "¿Ingenua, por qué?". "No sé", respondió el chico, "porque los buenos son demasiado buenos y los malos demasiado malos, ¿no?".

Se le quedó mirando a los ojos un instante, con la actitud de un pistolero que intenta calcular si podrá desenfundar más deprisa que su enemigo, y se dijo que no, no, no, que ya estaba muy mayor, que se iba a cansar mucho, que no merecía la pena, en serio, no, que no... Se lo repitió muchas veces, mientras salían de la sala, mientras subían las escaleras, mientras andaban hacia la calle, "no, que no, déjalo, en serio, para qué vas a meterte en nada, qué agotador...". Y sin embargo, cuando ya estaban en la acera, le echó un brazo por los hombros al novio de su hija. "Creo que ha llegado el momento de que tú y yo tengamos una conversación", le dijo. Él se puso colorado. "Bueno, no, yo creo que no hace falta, yo quiero mucho a tu hija, pero no pensamos casarnos ni nada, no tienes que...". "No, no, no", le corrigió a tiempo, "tranquilo, que no vamos a hablar de eso".

¡Ah!, el comedor de palomitas se relajó, pero no habría debido. Claro que de eso sólo se dio cuenta cuando su futuro suegro echó a andar sin soltarle, mientras le decía: "Vamos a ver, chaval, define 'ingenuidad', para empezar...".

Yo es que en esta historia le pongo cara a los personajes (¡clavaditos!). La niña, Ali, mi hermana. El novio, Tito, su novio. Y el padre, pues mi padre que por cierto hoy es su cumpleaños, ya 53. Felicidades papa.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Bla, bla, bla


-Céntrate hija por favor. CÉNTRATEEEEEEEEE!!!!!


Esa es la respuesta que he recibido de mi madre después de estar todo el día ilusionada pensando en los proyectos que tengo pendientes para este año. Me ha quitado la ilusión de golpe, claro.


-Pero vamos a ver hija. Tu de verdad me estas diciendo que quieres trabajar, aprender inglés, sacarte lo que te quede y empezar a estudiar otra carrera? Hija............... que nos conocemos, que ya son muchos años...... que tú no dejas de salir y que a ti te cuesta mucho lo de ponerte en serio con algo.



Y es verdad. Ya son muchos años, pero jode que una madre te diga las verdades ahí, directamente. Sin anestesia ni nada.


-Tu lo que tienes que hacer es irte por ahí al extranjero, aprender inglés y dejarte de tonterías. Porque el inglés es fundamental, bla, bla, bla, bla, bla.... Porque eres mu irresponsable, bla, bla, bla....


Me alucina ver lo poco que mi propia madre confía en mí, la verdad. Yo no se que más quiere.


-Porque dejar de salir no lo has puesto entre tus proyectos no? porque en casa no se te ve el pelo, bla, bla, bla, bla.... Porque tú que te crees, que las carreras en la UNED las regalan o que.... AINSSSSS cuántos pájaros tienes en la cabeza hija.

Será eso...



domingo, 20 de julio de 2008

Para Ali

Recuerdo la primera vez que te vi. Se que me quedé sin palabras. Era lo más emocionante que me había pasado nunca, estaba nerviosa. El día anterior todo el mundo me hablaba de ti, yo me moría de ganas de conocerte. No estaba muy segura de lo que ibas a significar en mi vida, pero aún así tenía un nudo en el estómago.

Fue en el verano de 1990, hace ya 18 años. Fui con papa a La Paz y… no lo recuerdo exactamente pero se que vi aparecer a mama con un montón de mantas en los brazos. Entonces se agachó y me dijo: -mira esta es Ali. Y allí estabas. Una cosita tan pequeña y tan bonita… Estabas roja, rojita como un tomate. Y no sé. Desde ese preciso momento supe que eras especial. No eras como los demás bebés, te lo digo en serio. Con muchísima diferencia eras la más bonita de toda la planta.

Siempre has sido una niña lista, mil veces más que yo. Me ganabas en todos los juegos de lógica y de memoria aunque fueras la hermana pequeña. Eras muy tímida, de las niñas que se esconden detrás de sus padres cuando se encuentran con desconocidos. También eras muy miedosa, casi tanto como yo… Pero la vida te ha hecho crecer demasiado deprisa.

Hoy, a tu mayoría de edad, se que has sufrido mucho más de lo normal. Pero bueno… a pesar de eso no has perdido tu alegría ni tu risa contagiosa. Todo el mundo te quiere y es que tienes algo que todos envidian. Es ese algo que te hace única. Te quiero.




----------------------------------------------------------------------------------------------



HOY ES MI CUMPLEAÑOS (YA 23!!). MUCHAS GRACIAS A TOD@S LOS QUE OS HABEIS ACORDADO Y A LOS QUE NO... QUE OS DEN POR SACO!!! Jejejejeje. Como ya empieza a ser habitual para mi en estas fechas, estoy con la garganta jodida y con dolores en el pecho y en la tripa por culpa de los puñeteros aires acondicionados y con la ayuda de la saludable mezcla de tabaco con alcohol en grandes cantidades. Pero a los que me preguntais tanto.... no sufrais, siiiii habrá fiesta! (os mantendré informados pero seguramente será para cuando vuelva de Málaga).


miércoles, 18 de junio de 2008

Mañana


Mañana por fin termino. El último examen!!!


Estoy de los nervios y encima bastante pesimista porque lo llevo fatal preparado, pero bueno a ver si suena la flauta.

Foto: Mis primitos, Irene y Óscar, que me da mucha pena porque hoy me he enterado de que vienen a Madrid justo cuando yo me voy de vacaciones... Q ganas tengo de estrujarles y comérmelos a besos!