martes, 12 de junio de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
Fuencarral (pueblo) -Cartoon Camera-
-¿Calle?
-No, no. Fuencarral barrio. Pueblo, vaya. Al norte, ¿sabes?
Me gusta mi barrio
Tenemos un huerto comunitario
Un DIA
Muchos chinos
Un parque para jugar a la petanca
Algunos 'descampaos'...
Y hasta un zapatero que arregla zapatos
Ahora, son las fiestas
Con desfile y todo
Pero en el pueblo seguimos
Ah. Marta quiere a Ana
¡Nos vemos!
Fotos hechas con Cartoon Camera para Android. Celulares de moda.
martes, 24 de abril de 2012
Sant Jordi
Hoy, 23 de abril se celebra el Día del Libro. Bueno técnicamente ya es día 24 pero, anyway, aprovecho para recomendar un par que me han gustado:-'Los enamoramientos', de Javier Marías. Alfaguara. Excelente novela sobre el lado oscuro de ese estado que llamamos 'enamoramiento'. Reflexión sobre la impunidad, esa falta de castigo que tanto parece preocupar a una sociedad a la que casi nada escandaliza.
"La última vez que vi a Miguel Desvern o a Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida..."
"Nunca nos parece el momento justo, siempre pensamos que lo que nos gusta o nos alegra, lo que nos alivia o ayuda, lo que nos empuja a través de los días, podía haber durado un poco más, un año, unos meses, unas semanas, unas cuantas horas..."
"Ahora es solo un hecho: mi madre murió hace veinticinco años, y yo soy sin madre desde aquel momento. Es parte de mí, simplemente, un dato que me configura entre otros muchos (...) cada cosa que nos sucede o que nos precede cabe en un par de líneas de un relato".
"Sí, un asesinato, no más".
-Los pobres (Poor people). De William T.Vollmann, publicado por Debate. El libro que todo periodista interesado en 'asuntos sociales' querría escribir. El autor viaja alrededor del mundo entrevistando a gente pobre. Lo cuenta como quien escribe un artículo aunque convirtiéndose en ciertos momentos en protagonista de la historia. Pretende ser un análisis del por qué de la pobreza. ¿Por qué los pobres son pobres? Incluye testimonios de pobres tailandeses, mexicanos, rusos, colombianos o pakistaníes. Necesitados de todo el mundo. La publicación en inglés de esta obra fue en 2007, justo antes de la crisis. Me pregunto cuánto más duro sería este mismo libro ahora.
Hay quien puede criticar que el autor del texto comenta que muchas de las entrevistas se realizaron a cambio de dinero. Entiendo que sea criticable, que no se debe pagar por hacer periodismo. Pero también entiendo a quienes no aceptan hablar con un desconocido a cambio de nada. Porque a ellos a nadie han importado nunca. ¿De qué les sirve que se cuente su historia?
¿Por qué eres pobre?
"Porque fui malo en mi vida anterior"
"Porque Alá así lo ha querido"
"Porque es mi destino"
lunes, 23 de abril de 2012
Revolución en la cocina
Tras muchos años sin moverse, un día cualquiera, mi
compañera de piso y madre decidió cambiar el lugar de la vajilla. Más
concretamente, el armario que guardaba los vasos pasó a guardar los platos y el
de los platos pasó a guardar los vasos. Una operación sencilla a todas luces. Pregunté varias veces el motivo
del cambio y varias veces recibí la misma respuesta: “Así los vasos, que se usan más, están más a mano”.
¿Más a mano de qué?, pensé. Los dos armarios, a la misma altura, son de igual
acceso. Pero opté por no poner objeciones, mi compañera de piso no acepta del
todo bien las críticas.
Esto fue hace meses. Desde hace meses, cuando necesito un
vaso abro el armario de los platos, cuando necesito un plato abro el armario de
los vasos. Como consecuencia, pierdo un par de segundos cada vez. Si multiplico ese par de segundos por las
muchas veces que realizo el mismo ejercicio resultarían muchos minutos de
pérdidas. Incluso, si la cosa sigue así, quién sabe si podrían llegar a
convertirse en horas. Horas de mi vida equivocándome de armario. Horas de mi
vida ‘desperdiciadas’ en un acto inconsciente, reflejo.
Esta circunstancia me llevó a pensar los actos diarios que
realizo en ese estado, involuntarios. Derivados de la costumbre únicamente. No
podría argumentar razones sólidas. Por costumbre cada mañana corro hacia el
Metro, independientemente de si llevo prisa o no. Por costumbre subo andando el
primer tramo de escaleras mecánicas en
Alonso Martínez, mientras me sitúo a la derecha en el segundo y tercer tramo. Por
costumbre (y algo de adicción) fumo, por costumbre duermo apoyada en mi costado
izquierdo. Por costumbre te echo de menos. Pero las costumbres no siempre son
buenas. Ya decía Nietzsche que regimos el mundo en función a ellas y no a nuestra voluntad. Debería ser al revés,
pienso yo. De momento he propuesto revolucionar la cocina. Cambiar cacerolas, sartenes, fuentes y cubiertos. Ya os voy contando.
Hacía más de un mes que no escribía y descubro que ha cambiado el editor de blogger (a peor, por cierto. Aunque igual es solo que estaba acostumbrada al anterior). En fin, no estaba muerta,
estaba tomando cañas.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Sándwich de pollo
Estoy en un aeropuerto. He llegado pronto, demasiado pronto, aún quedan más de dos horas para embarcar. Voy a comer un poco. No sé si por hambre o por hacer tiempo. O para hacer tiempo y así luego no tener hambre. O lo que sea. Son las 12.00 horas. Qué hora más rara. No es hora de nada, si te fijas.
Elijo uno de los bares self service. Ese mismo. Pido un sándwich de pollo y una coca-cola (light). Me dan el 'seudobocadillo' envuelto en una bolsa de plástico. Los cubiertos, también. El plato y el vaso para servir el refresco son de plástico igualmente. Y la botella de 0,75 centilitros de cola americana, los sobres de ketchup, mayonesa y mostaza, así como la bandeja sobre la que todo se deposita, como ya habréis adivinado, mis queridos y audaces lectores, están hechos, efectivamente, a base de derivados del petróleo. Duros y blandos. Inflamables, en cualquier caso. En pocos minutos serán basura.
Un malestar me invade repentinamente. ¡Qué tentempié tan poco ecológico! ¡Cuántos desperdicios para tan poca hambre! Recuerdo este documental. Y maldigo el consumismo salvaje. Maldigo los productos de ‘usar y tirar’. Maldigo a quienes consumen “por hacer tiempo”. Maldigo las multinacionales y su poco respeto al medio ambiente. Maldigo la fast food. Maldigo el capitalismo y los países del Norte. Maldigo formar parte de un sistema tan repulsivo.
Pero me como el sándwich.
Lamento que apenas sepa a pollo.
domingo, 11 de marzo de 2012
Exploradora, cantante o periodista
Curiosa generación la que nos ha tocado vivir. Curiosa. Las 10.423.798 personas entre 18 y 34 años, según datos de mi apreciado INE, que vivimos en España estamos un poco desconcertados. Meto en el mismo saco este amplio abanico de edad siendo completamente consciente de lo poco que tiene que ver una chavala de 18 años con una mujer de 34. Lo hago por dos motivos: El primero es que El País hoy en un reportaje habla de una generación: los #nimileuristas, y utiliza esta franja de edad (a todo esto el periódico podría haber hecho el reportaje sin salir de su redacción, cada vez más precaria). El segundo es que la media entre 18 y 34 da 26, es decir, mi edad. Lo cual me viene muy bien ahora para hacerme la víctima.
Decía que nuestra generación era curiosa. Curiosa porque quizá seamos los jóvenes que mejor hemos vivido. Nos lo han prometido todo. Nos han dicho que estudiáramos 'lo que quisieramos'. Y, efectivamente, hemos hecho 'lo que nos ha dado la gana'. Porque somos los hijos de la generación que más progresó en menos tiempo. Nos han dado facilidades. Todas. Nuestros padres fueron de menos a más. Nosotros vamos de más a menos. No pasa nada. Todavía.
Oye, hemos viajado. Hemos aprendido idiomas. Hemos visto mucho cine y leído muchos libros. Estamos en contacto con la realidad como nunca antes. Tenemos muchos, muchísimos (¿demasiados?), amigos. No paramos de hacer planes. No tenemos hijos. Ni, en general, queremos. Tampoco tenemos casa. No. No tenemos.
Bueno, de momento eso no nos preocupa. De momento lo que queremos es un trabajo. Un buen trabajo. Con un buen horario. Con un buen salario. Donde poner en práctica todo lo que sabemos (O donde, al menos, aprender que igual no todo es tan fácil como aprendimos en teoría). Que es mucho. Porque hemos estudiado 'lo que nos ha dado la gana'.
Pero de momento, nada. Algunos se supone que tenemos "suerte" (ejem). Cómo nos han engañado, oye. Nos lo prometieron todo... y ahora... ¿ahora qué? Ahora no tengo ni puta idea de lo que va a pasar. Y es muy desconcertante.
---
-Hija, ¿qué quieres ser cuándo seas mayor?
-No sé si exploradora, cantante o periodista, mama.
Decía que nuestra generación era curiosa. Curiosa porque quizá seamos los jóvenes que mejor hemos vivido. Nos lo han prometido todo. Nos han dicho que estudiáramos 'lo que quisieramos'. Y, efectivamente, hemos hecho 'lo que nos ha dado la gana'. Porque somos los hijos de la generación que más progresó en menos tiempo. Nos han dado facilidades. Todas. Nuestros padres fueron de menos a más. Nosotros vamos de más a menos. No pasa nada. Todavía.
Oye, hemos viajado. Hemos aprendido idiomas. Hemos visto mucho cine y leído muchos libros. Estamos en contacto con la realidad como nunca antes. Tenemos muchos, muchísimos (¿demasiados?), amigos. No paramos de hacer planes. No tenemos hijos. Ni, en general, queremos. Tampoco tenemos casa. No. No tenemos.
Bueno, de momento eso no nos preocupa. De momento lo que queremos es un trabajo. Un buen trabajo. Con un buen horario. Con un buen salario. Donde poner en práctica todo lo que sabemos (O donde, al menos, aprender que igual no todo es tan fácil como aprendimos en teoría). Que es mucho. Porque hemos estudiado 'lo que nos ha dado la gana'.
Pero de momento, nada. Algunos se supone que tenemos "suerte" (ejem). Cómo nos han engañado, oye. Nos lo prometieron todo... y ahora... ¿ahora qué? Ahora no tengo ni puta idea de lo que va a pasar. Y es muy desconcertante.
---
-Hija, ¿qué quieres ser cuándo seas mayor?
-No sé si exploradora, cantante o periodista, mama.
sábado, 10 de marzo de 2012
La noche estrellada
Atrapada por Morfeo me encontraba cuando Van Gogh, el pintor de girasoles, quiso matarme.
-Empezaré por cortarte una oreja –amenazó-.
-Tú estás muy loco… ¡déjame! ¡vete! –me defendí– ¿A que voy y me despierto?
-No te despertarás…
-Sí lo haré…
-No lo harás… porque voy a pintarte.
-Ah… ¿ya no me quieres matar?
-Sí, pero primero te pintaré.
-Ni en broma.
-¿Por qué no? Será un honor para ti. Imagínate cientos, qué digo cientos, miles, cientos de miles de personas admirarán tu retrato en museos de todo el mundo. Analizarán cada detalle, pincelada a pincelada –el artista está tremendamente orgulloso de sí mismo, por lo visto-. Serías un cuadro de Vicent Van Gogh.
-No me convence… Esas personas podrían pensar que era puta o campesina, como la mayoría de mujeres que pintabas…
-Tú estás muy loco… ¡déjame! ¡vete! –me defendí– ¿A que voy y me despierto?
-No te despertarás…
-Sí lo haré…
-No lo harás… porque voy a pintarte.
-Ah… ¿ya no me quieres matar?
-Sí, pero primero te pintaré.
-Ni en broma.
-¿Por qué no? Será un honor para ti. Imagínate cientos, qué digo cientos, miles, cientos de miles de personas admirarán tu retrato en museos de todo el mundo. Analizarán cada detalle, pincelada a pincelada –el artista está tremendamente orgulloso de sí mismo, por lo visto-. Serías un cuadro de Vicent Van Gogh.
-No me convence… Esas personas podrían pensar que era puta o campesina, como la mayoría de mujeres que pintabas…
-¡Psssst! ¡pssst! ¡Lucía!
-¿Es a mí?
-Sí, sí, a ti. ¿No te parece que estás poniendo demasiados puntos suspensivos?
-Mmmm, puede. Es que a veces los puntos a secas parecen demasiado contundentes. La gente no dice las cosas tan contundentemente.
-Tú no dices las cosas de manera contundente, la gente sí.
-¿Sí?
-Sí.
-Vale, me cortaré un poco con los puntos suspensivos, ¿puedo seguir?
-Sigue, sigue.
-¿Es a mí?
-Sí, sí, a ti. ¿No te parece que estás poniendo demasiados puntos suspensivos?
-Mmmm, puede. Es que a veces los puntos a secas parecen demasiado contundentes. La gente no dice las cosas tan contundentemente.
-Tú no dices las cosas de manera contundente, la gente sí.
-¿Sí?
-Sí.
-Vale, me cortaré un poco con los puntos suspensivos, ¿puedo seguir?
-Sigue, sigue.
-¿Qué tienen de malo las campesinas?
-No sé, no me gustan. Soy más bien urbana, mucho más moderna que todo eso.
-Jajajajaja. ¿Moderna tú? –qué carcajada más malvada, por favor-
-Hombre, soy unos 150 años más moderna que tú…
-Hasta donde yo sé, ‘una moderna’ como mínimo se pinta los labios de rojo, lleva flequillo y bolsos de Marilyn o Audrey, chapas en la ropa, gafas de pasta, zapatos de bailarina, bolsos de colores, horquillas y…
-¡Calla! Qué sabrás tú quién es Marilyn.
-Una rubia que está muy buena, la he visto un par de veces. Entre tú y yo, se lo tiene un poco creído.
-Me lo imaginaba, en realidad…
-Y sé que eres de Fuencarral. Y si al menos fuera de la calle… pero no. Eres de Fuencarral pueblo. Y eso no tiene nada de glamour ni es moderno, permíteme que te diga.
-Oh, qué ataque más gratuito. Pero oye, en serio, ¿por qué sabes esas cosas?
-Solo sé que no eres ‘una moderna’. He visto que cuando te hacen fotos, siempre miras a cámara, lo que es el colmo de la no modernez.
-¿Adónde quieres que mire?
-No sé, hija. Al infinito, por ejemplo.
-No sé, no me gustan. Soy más bien urbana, mucho más moderna que todo eso.
-Jajajajaja. ¿Moderna tú? –qué carcajada más malvada, por favor-
-Hombre, soy unos 150 años más moderna que tú…
-Hasta donde yo sé, ‘una moderna’ como mínimo se pinta los labios de rojo, lleva flequillo y bolsos de Marilyn o Audrey, chapas en la ropa, gafas de pasta, zapatos de bailarina, bolsos de colores, horquillas y…
-¡Calla! Qué sabrás tú quién es Marilyn.
-Una rubia que está muy buena, la he visto un par de veces. Entre tú y yo, se lo tiene un poco creído.
-Me lo imaginaba, en realidad…
-Y sé que eres de Fuencarral. Y si al menos fuera de la calle… pero no. Eres de Fuencarral pueblo. Y eso no tiene nada de glamour ni es moderno, permíteme que te diga.
-Oh, qué ataque más gratuito. Pero oye, en serio, ¿por qué sabes esas cosas?
-Solo sé que no eres ‘una moderna’. He visto que cuando te hacen fotos, siempre miras a cámara, lo que es el colmo de la no modernez.
-¿Adónde quieres que mire?
-No sé, hija. Al infinito, por ejemplo.
-Vale. Ahí se te acaba de ir un poco, reconócelo.
-¿Por?
-Lo de la modernez… en fin. Y además, Lucía, no puedes mencionar Fuencarral en todos tus post, queda mal.
-Pero es que Fuencarral es mi barrio...
-Ya lo sabemos. Lo dices todo el tiempo. Nos ha quedado claro. Así que para ya.
-Si yo no hablo de Fuencarral, ¿quién lo hará? Aunque parezca increíble, no somos tantos los blogueros del barrio.
-Lo que tú digas. ¿Y lo del ataque gratuito? Es hortera.
-No sé, me hace gracia. No había tenido ocasión de utilizar la frase.
-Pero es una estupidez de una serie española cutre.
-Oh, qué ataque más gratuito :)
-… Termina la historia, anda.
-¿Por?
-Lo de la modernez… en fin. Y además, Lucía, no puedes mencionar Fuencarral en todos tus post, queda mal.
-Pero es que Fuencarral es mi barrio...
-Ya lo sabemos. Lo dices todo el tiempo. Nos ha quedado claro. Así que para ya.
-Si yo no hablo de Fuencarral, ¿quién lo hará? Aunque parezca increíble, no somos tantos los blogueros del barrio.
-Lo que tú digas. ¿Y lo del ataque gratuito? Es hortera.
-No sé, me hace gracia. No había tenido ocasión de utilizar la frase.
-Pero es una estupidez de una serie española cutre.
-Oh, qué ataque más gratuito :)
-… Termina la historia, anda.
-Yo a ti te ‘molo’. No sé por qué atraigo tanto a los holandeses, en serio, siempre me pasa. Va a ser que me veis exótica. Dice mi madre que…
-Qué tonta eres, chata –me corta, pero por ahí ya no paso, me siento ofendida-.
-Y tú qué muerto estás –contraataco con una evidencia-.
-Qué tonta eres, chata –me corta, pero por ahí ya no paso, me siento ofendida-.
-Y tú qué muerto estás –contraataco con una evidencia-.
El señor Vicent no le ve la gracia y quiere dejar de conversar. Saca entonces unas tijeras muy grandes y afiladas. Comienza la persecución. Corro. Él me sigue a poca distancia. Atravesamos varios campos de vivos colores, austeras habitaciones. También hay almendros en flor, girasoles y campesinas y putas que nos saludan al pasar. Hasta un esqueleto fumando nos dice “hasta luego”. Yo corro, corro y corro, hasta que llego a un sitio, no sé que es, pero caigo. Estoy cayendo…
Son las 4.30 de un día cualquiera. Despierto de golpe, justo a tiempo para salvar la vida. Me asomo a la ventana. La noche está estrellada. Y yo tengo ganas de vomitar.
-Bueno, tengo que decirte que estás fatal.
-Pero me quieres, ¿a qué si?
-No te creas.
-A todo esto, ¿tú quién eres?
-Pongamos que soy… tu corrector.
-¿Un hombre?
-No, no. Supongo que tengo que ser mujer. Tú no aceptarías tantas correcciones de un hombre.
-Ahí le has 'dao'.
-Oye, ¿esto lo has soñado de verdad?
-Pues…
-¿Me estás diciendo que has tenido entretenida a toda esta gente con un engaño?
-Yo tampoco diría eso.
-¿Qué dirías?
-¡Viva Honduras!
-¡Lucía!
-...
-Reconoce que has mentido a tus lectores. Ellos confiaban en ti y les estás decepcionando.
-Mentir es una palabra taaan fea.
-Dilo.
-Vale. Me he inventado la historia de Van Gogh. De principio a fin. Es que mis sueños no los cuento en internet, querida. ¿Contenta?
-Un poco.
-Pero me quieres, ¿a qué si?
-No te creas.
-A todo esto, ¿tú quién eres?
-Pongamos que soy… tu corrector.
-¿Un hombre?
-No, no. Supongo que tengo que ser mujer. Tú no aceptarías tantas correcciones de un hombre.
-Ahí le has 'dao'.
-Oye, ¿esto lo has soñado de verdad?
-Pues…
-¿Me estás diciendo que has tenido entretenida a toda esta gente con un engaño?
-Yo tampoco diría eso.
-¿Qué dirías?
-¡Viva Honduras!
-¡Lucía!
-...
-Reconoce que has mentido a tus lectores. Ellos confiaban en ti y les estás decepcionando.
-Mentir es una palabra taaan fea.
-Dilo.
-Vale. Me he inventado la historia de Van Gogh. De principio a fin. Es que mis sueños no los cuento en internet, querida. ¿Contenta?
-Un poco.
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