Para ir a la quinta planta no hace falta pase. Eso está bien, así no hay peleas sobre quién se queda con las dos tarjetas. "Voy a paliativos". Ésa es la frase clave que hay que decir al 'segurata' para que te deje pasar: "Sí claro, pasa".
En paliativos tampoco hay horarios de visitas. Puedes quedarte todo el día si quieres. Y toda la noche. La salita de estar para familiares tiene biblioteca, nevera y microondas. Las médicas/ enfermeras son especialmente amables y simpáticas. Y no las tienes que llamar, porque vienen cada poco. Lás psicólogas también tienen ahí su despacho.
Se podría decir que es la planta más privilegiada de toda La Paz... si no fuera porque siempre hay alguien llorando en el pasillo...
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Ha ingresado un niño. No tiene más de 12 o 13 años. Alguien que seguramente es su madre no para de llorar. A mi paciente le hacen una prueba rutinaria y, mientras, yo espero fuera. El niño no tiene pelo. Será leucemia, pienso. Ahora está dormido. El llanto es ahogado y me da pena. Intento mirar a otro lado, no se cómo comportarme. Empiezo a andar hasta que me doy cuenta de que no se adónde voy. Esto no tiene sentido. Vuelvo a mi sitio. El llanto sigue. Es evidente que ella sabe que la veo. Es evidente que le da igual. Pienso que el mundo es una mierda. Entro en mi mundo. Y mi mundo es triste. Cada vez soy menos consciente de que hay una madre llorando a mi lado. Cuando me doy cuenta, soy yo la que llora. Es evidente que ella me ha visto. Es evidente que me da igual.
miércoles, 24 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Vocerío (autopromoción)
Algunos compañeros de clase han creado un blog en el que todos vamos a participar colgando reportajes y artículos de temas relacionados con la comunicación y el desarrollo. MUY RECOMENDABLE.
Os dejo por aquí el enlace: www.vocerio.wordpress.com
Os dejo por aquí el enlace: www.vocerio.wordpress.com
sábado, 27 de febrero de 2010
Española y blanca
Soy una mujer, española y blanca. No soy rica, pero tampoco pobre. No tengo ninguna enfermedad grave conocida (aparte de algún que otro trastornillo mental sin importancia), ni soy adicta a las drogas -ejem-, ni he tenido nunca que prostituirme para sobrevivir, ni me han cortado el clítoris, ni me ha tocado acostarme con ningún viejo por tradiciones familiares. Tampoco he pasado hambre, hambre de verdad. Ni he visto como mataban a la gente que quería. Cada vez que puedo doy mi opinión de manera libre, porque es que, además, se leer y escribir. Nunca me he sentido discriminada por mi nacionalidad y he elegido la profesión que yo quería. He viajado y he aprendido (o al menos lo he intentado) algún idioma. Mis padres me quieren y quiero creer que jamás me venderían. Tengo 24 años y no soy madre, ni si quiera tengo perspectivas de serlo en un futuro cercano. DE hecho, se lo que son los métodos anticonceptivos, y los utilizo. En cualquier caso, elijo lo que hago con mi vida. Supongo que tengo suerte. ¿Que por qué me he puesto en este plan? Seguramente la culpa la tiene Mbuyi Kabunda, un profesor congoleño que me está -bueno a mí y a otras 30 personas- enseñando cómo es de verdad África. Y es acojonante. Me apasionan sus clases. Y me hacen pensar. Quería por eso rendirle aquí, en mi humilde blog, un pequeño homenaje. *Aplausos, aplausos*
¿Cuántos países africanos conocéis? ¿Y cuáles son sus capitales? Hay 54...
jueves, 18 de febrero de 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
Imágenes para el debate
Hay fotos que todos –o la mayoría- tenemos en la memoria. Fotos que no pasan desapercibidas que, como mínimo, te hacen pensar (si pensar, eso que cada vez está menos de moda pero que en teoría nos diferencia de los animales). Pero pensar en qué es lo verdaderamente importante, que se nos remueva la conciencia, que nos sintamos absurdos con nuestros absurdos problemas. ¿Qué más da que el Gobierno quiera subir la edad de jubilación a los 67? ¿Es realmente tan decisivo? ¿Merecen la pena tantas horas de tertulia en la radio? ¿Tantos comentarios online? ¿Podríais decirme, cada uno de vosotros, cinco personas que conozcáis que se hayan jubilado a los 65? ¿DE VERDAD?
Quería colgar cinco fotos que aparecen comentadas en el artículo de Miguel Romero ‘Notas para debatir sobre imágenes del Sur’ para ver si sentimos algo.
1. La niña y el buitre. Premio Pulitzer 1994. Famosísima. “Después de hacer esta foto… ¿por qué no ayudaste a la niña?” Kevin Carter, su autor, se suicidó meses después de recibir el premio. Un amigo cuenta más detalladamente la historia.
2. Los ‘éxodos’ de Salgado. Gran artista. ¿Puede tolerarse tanta belleza –formas, luces, colores- para mostrar la situación desesperada de nuestros iguales?
3. Toscani y la agonía del SIDA. Una imagen real de un enfermo de VIH sirvió de campaña publicitaria para Benetton -manda huevos-. Parece un cuadro renacentista, y el enfermo recuerda a Jesucristo. Pero el sufrimiento es verdadero.
5. Anesvad se atrevió a utilizar como reclamo imágenes de niñas prostituidas con el rostro quemado con ácido. Estas fotos directamente me niego a ponerlas.
Hermosas fotografías con personas que agonizan… ¿Qué os parece?
Como anécdota -si, lo siento, voy a contar una batallita- recuerdo que cuando ocurrió el accidente de Spanair en agosto de 2008 había muchos paparrazzis haciendo fotos a los familiares que lloraban. Bueno, se que no es ninguna novedad, siempre sale gente llorando por la tele cuando han perdido a familiares o algo así. Lo que pasó es que aquel día yo vi la escena con mis propios ojos. Y sentí muchísima vergüenza. Sentí vergüenza porque yo estaba en el bando de los buitres carroñeros. En especial recuerdo a un periodista del programa 'Está pasando' de Telecinco. Y le recuerdo porque jamás en mi vida había visto tan pocos escrúpulos. Empujando y hablando por teléfono diciendo "tengo a fulanito de tal llorando".
Esa es para mí la peor parte de toda la gran industria de la InfCom. No los programas del corazón, donde al fin y al cabo simplemente se habla y se cotillea sobre gente que se presta a eso. Lo peor es hacer negocio con gente que no puede o no está en situación de defenderse. Negociar con personas, tratarles como si fueran cosas, no escuchar, y no respetar el silencio.
Quería colgar cinco fotos que aparecen comentadas en el artículo de Miguel Romero ‘Notas para debatir sobre imágenes del Sur’ para ver si sentimos algo.
1. La niña y el buitre. Premio Pulitzer 1994. Famosísima. “Después de hacer esta foto… ¿por qué no ayudaste a la niña?” Kevin Carter, su autor, se suicidó meses después de recibir el premio. Un amigo cuenta más detalladamente la historia.
2. Los ‘éxodos’ de Salgado. Gran artista. ¿Puede tolerarse tanta belleza –formas, luces, colores- para mostrar la situación desesperada de nuestros iguales?
3. Toscani y la agonía del SIDA. Una imagen real de un enfermo de VIH sirvió de campaña publicitaria para Benetton -manda huevos-. Parece un cuadro renacentista, y el enfermo recuerda a Jesucristo. Pero el sufrimiento es verdadero.
5. Anesvad se atrevió a utilizar como reclamo imágenes de niñas prostituidas con el rostro quemado con ácido. Estas fotos directamente me niego a ponerlas.
Hermosas fotografías con personas que agonizan… ¿Qué os parece?
Como anécdota -si, lo siento, voy a contar una batallita- recuerdo que cuando ocurrió el accidente de Spanair en agosto de 2008 había muchos paparrazzis haciendo fotos a los familiares que lloraban. Bueno, se que no es ninguna novedad, siempre sale gente llorando por la tele cuando han perdido a familiares o algo así. Lo que pasó es que aquel día yo vi la escena con mis propios ojos. Y sentí muchísima vergüenza. Sentí vergüenza porque yo estaba en el bando de los buitres carroñeros. En especial recuerdo a un periodista del programa 'Está pasando' de Telecinco. Y le recuerdo porque jamás en mi vida había visto tan pocos escrúpulos. Empujando y hablando por teléfono diciendo "tengo a fulanito de tal llorando".
Esa es para mí la peor parte de toda la gran industria de la InfCom. No los programas del corazón, donde al fin y al cabo simplemente se habla y se cotillea sobre gente que se presta a eso. Lo peor es hacer negocio con gente que no puede o no está en situación de defenderse. Negociar con personas, tratarles como si fueran cosas, no escuchar, y no respetar el silencio.
martes, 9 de febrero de 2010
‘Media Literacy’ o Educomunicación
La ‘Educomunicación’, un término cuando menos raro, me suena a nuevo. No lo he oído antes, me suena a dar clases on line o algo así. Pero no. Según explica el ‘educomunicador’ y creador audiovisual Jordi Torrent, y el ex presidente del World Council for Media Education, Roberto Aparici, durante un diálogo recogido en el artículo Educomunicación: Participación ciudadana y creatividad, se trata de un movimiento educativo con una cierta experiencia, habiendo nacido en los años 60 en el mundo anglosajón.
¿Y qué es lo que es? Pues la ‘educomunicación’, también llamada ‘Media Literacy’ (ML), tiene como objetivo clave “desarrollar un pensamiento crítico ante los mensajes de los medios de comunicación de masas”, es decir, entender que vivimos en una sociedad mediática (y ahora además digital) y ser capaces de interpretar por nosotros mismos la realidad en la que vivimos, teniendo en cuenta la manipulación ejercida desde el poder. Así se entiende que algunos llamen a este movimiento “educación en medios”, “de medios”, “alfabetización audio-visual”, “alfabetización mediática”, etc.
Dejando a un lado la confusión terminológica, estos dos especialistas se plantean la importancia de la enseñanza de los conceptos ‘educomunicativos’ y la necesidad de su vinculación con los Derechos Humanos. Esta vinculación “es prioritaria en un contexto educativo y comunicativo caracterizado por otras tecnologías y formas de comunicación impensables hace 60 años”, afirma Aparici.
Existen diferentes puntos de vista acerca de cómo impartir estas enseñanzas y, casi siempre, suelen estar ligadas a principios religiosos, políticos, o económicos. Así, en algunas sociedades puede utilizarse a la ML como un arma ante el ‘peligro de los mass media’, mientras que en otras será una herramienta de aprendizaje muy útil para enfrentarse al futuro.
Después de leer las 15 páginas en las que Aparici y Torrent profundizan en algunos de los conceptos mencionados, la idea que a mí se me ha quedado es la de que cada vez se hace más necesario aprender a utilizar y evaluar los medios de comunicación que nos rodean. En una ‘Sociedad Digital’ como la nuestra, donde las técnicas de marketing parecen regir nuestros comportamientos, el estar formado y preparado sobre su funcionamiento me parece, cuanto menos, muy positivo.
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