viernes, 9 de julio de 2010

El machismo mata

Una exposición en la Casa Encendida enseña los carteles ganadores del premio 'No a la violencia de Género' de la Obra Social Caja Madrid. Este, de Sergio del Barrio, ha sido el ganador. Me ha gustado.
 Podéis ver aquí los finalistas.

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago D.E.P.

Ayer murió Saramago. Mi escritor y 'psicólogo' favorito. Hasta siempre. Y Gracias.

"La dignidad no tiene precio, que una persona empieza por ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida". Ensayo sobre la ceguera.

"El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciéndonos mofas y sacándonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo según lo que es justo y honesto, asiente aprobadoramente con la cabeza y desaparece pensando que todavía no somos un caso perdido". El hombre duplicado.

"En este mundo todo es posible, imagino que nuestros mejores especialistas en tortura también besan a sus niños cuando llegan a casa y algunos, incluso, lloran en el cine". Ensayo sobre la lucidez.

"Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma". La isla desconocida.

...Vaya añito que llevamos.

domingo, 13 de junio de 2010

Te echo de menos

Hace mucho que no escribo (por aquí). Supongo que no hay nada nuevo. Mi vida pasa cada día por cuatro medios de transporte -renfe, metro, coche, bus-, seis aparatos ¿eléctricos? -teléfono (s), móvil 1, móvil 2, pc, portátil, grabadora-, más de doscientos emails deseados y sin desear, uno o dos olvidos, más lágrimas que sonrisas, catorce o quince llamadas –enviadas y recibidas-, algún reportaje/trabajo/ejercicio que entregar (dentro de una hora). Un examen que estudiar.



Mucho por pensar. Y mucho por decidir...


…y mientras


… pienso mucho en ti. Te echo de menos. Yo y todo el mundo. Andrés el quiosquero, Ángel el del ‘abuelo’, la Josefa, el del bajo, la camarera del bar de la plaza, el moro del locutorio, la madre de Paco, el del Cúper.


Pero yo más que ellos.


Hoy me he encontrado a Gloria. Me ha dicho una cosa que me ha hecho llorar después. Dice que se nota que ya no estás en Fuencarral, que falta algo. Que ella estaba acostumbrada a verte siempre que iba a hacer la compra o a dar un paseo. “Juan era propiedad de Fuencarral”, ha dicho. Y me he dado cuenta de que es verdad papa. Yo ya lo sabía, quiero decir que yo ya sabía que todos te conocían. Lo que no sabía es que te conocían tanto como para que supieran que yo soy tu hija. Todos lo saben papa. Gente que me suena, pero también otros que no había visto en mi vida. Ojalá lo vieras.


Por un lado es como si siguieras aquí. La ropa sigue en el armario (yo me la pongo a veces para dormir, ya sabes que también lo hacía antes). He pensado en llevarla a una asociación donde se la dan gente que vive en la calle. Los batidos de fresa, el queso azul, el agua mineral de sabores, un par de tónicas y la insulina siguen en la nevera. En el congelador el otro día descubrí un vaso con un líquido amarillo que huele a limón. Supongo que sería uno de tus experimentos. Y donde los zapatos vi el AS de cuando Zidane marcó aquel gol que dio al Madrid la Champions.


He empezado a utilizar frases que decías tú porque no quiero que se pierdan. Y a regar las plantas porque me di cuenta que también se estaban muriendo. Todas las semanas vamos al cementerio a hablar un rato contigo. Y a llevarte flores muy bonitas. A veces veo que Ali está en su cuarto oyendo canciones tristes y llorando. Yo hago como que no me doy cuenta.


Estás muy presente en nuestras vidas padre. Siempre lo vas a estar.


Te quiero.

FOTO: Charlot y el chico también te echan de menos. Ya nadie les da conversación...

jueves, 8 de abril de 2010

Reporteras de guerra

Los ‘ojos de la guerra’ que narran al mundo las barbaridades que es capaz de cometer el ser humano en situaciones extremas, no son siempre masculinos. Las mujeres periodistas llevan años informando, a través de sus escritos y retransmisiones, de las más diversas injusticias. Ponen en riesgo su vida, igual que ellos, pero además ponen en riesgo su integridad sexual.

Por Lucía de la Fuente

Según el último informe Anual de la Profesión Periodística elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), siete de cada diez licenciados en Periodismo en España el año pasado fueron mujeres. Sabiendo que las facultades ‘graduaron’ a un total de 2.550 estudiantes, el resultado quedaría en 1.785 – 765. A pesar de esta feminización de la profesión –originariamente masculina- que ha tenido lugar en los últimos años, es poco frecuente ver a mujeres desempeñando según qué funciones. El reporterismo en situaciones de conflicto sigue siendo un área dominada por los hombres.

Pese a ello, muchas reporteras han visto reconocido su trabajo cubriendo conflictos armados desde que se aceptara seriamente su labor por primera vez durante la guerra de Vietnam. Olga Rodríguez, Maruja Torres, Mercedes Gallego, Ivonne Ridley, Christianne Amanpour, Ana Politkovskay, Kathy Gannon o Sandra Nyaira son sólo algunos ejemplos de cómo llegar a ser una buena profesional pese a los peligros añadidos que conlleva de por sí pertenecer al sexo femenino.

Abusos sexuales
De hecho, la que fuera corresponsal durante varios años para la Agencia Reuters cubriendo conflictos como la guerra civil de Angola, Judith Matloff, asegura que las reporteras de guerra se convierten en muchas ocasiones en “blancos en lugares sin ley que deben luchar permanentemente contra los abusos sexuales de los militares”. Bien es cierto que no es frecuente ver en las noticias denuncias de estas situaciones. Matloff considera que “el temor de que se les retire una tarea o de ser tratadas de manera diferente” hace que las periodistas, en muchos casos, oculten los abusos.

Una encuesta realizada a veintinueve reporteras de guerra por el Instituto Internacional de Seguridad en las Noticias –dependiente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP)- en 2005, reveló que más de la mitad de ellas habían sufrido ataques sexuales durante el ejercicio de su profesión. Sin embargo, no existen capítulos que traten la violencia sexual en el Manual de Seguridad de Periodistas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés) y la FIP. “La falta de un debate público sobre el tema ayudaría a explicar esta carencia”, argumenta Matloff.

Pero las ‘reporteras de guerra’ también han contribuido a denunciar abusos y violaciones de derechos de otras mujeres. La periodista Mercedes Gallego, que fue corresponsal en Irak en 2003 para El Correo, publicó el libro ‘Más allá de la batalla’, donde narra sus vivencias como informadora durante la contienda. Gallego denunció, entre otras cuestiones, los abusos sexuales a los que se veían sometidas las militares estadounidenses por parte de sus propios compañeros. Según esta reportera, las infantes de marina femeninas que eran violadas “perdían además el respeto de los demás que consideraban que no eran buenas marines si eran incapaces de defenderse”. El Pentágono abrió una investigación al respecto después de contar con más de 80 denuncias de casos similares.

Además de la amenaza sexual, las mujeres también suelen encontrarse con más dificultades en algunos países a la hora de obtener acreditaciones que sus compañeros hombres. Esta situación se da con cierta frecuencia en el mundo islámico donde la cultura “liberal” de las mujeres occidentales no se acepta. Afganistán, por ejemplo, ha protagonizado escándalos al prohibir el acceso en el aeropuerto de Kabul a periodistas que estuvieran embarazadas.

Un enfoque diferente
La periodista Kate Adie, corresponsal jefa de la BBC después de haber cubierto importantes conflictos como las Guerras del Golfo, afirmó durante la conferencia ‘Mujeres periodistas en situaciones de conflicto’ que “el hecho de que la mujer tenga que esforzarse más que el hombre en las misiones peligrosas forma parte de la evolución del papel de la mujer en el periodismo”. “Las mujeres informan sobre los conflictos de forma distinta a los de los hombres (…), les suelen interesar cuestiones de alcance más general como la manera en que la sociedad se enfrenta a los conflictos” añadió y matizó que mientras los hombres pueden permitirse el lujo de caminar, “tú tienes que correr”.

Informen de manera diferente o no, lo cierto es que las ‘reporteras de guerra’ han demostrado ser como mínimo y al igual que los hombres, aventureras, intrépidas y combativas, y han arriesgado y arriesgan cada día su vida para que el mundo conozca de primera mano qué pasa cuando los gobernantes deciden, por intereses económicos o políticos, sacar a pasear las armas.

lunes, 5 de abril de 2010