jueves, 30 de agosto de 2012

Malditos ojos claros


Conocí a un chico guapísimo el otro día. Debía tener algún año más que yo, pero no muchos más. Se le adivinaba un cuerpo perfecto. Tenía los ojos claros. Lo conocí de manera equivocada. Tenía que haber sido diferente, supongo. Ojalá. Yo estaba en mitad de mi jornada laboral, entrevistando transeúntes en la plaza de Lavapiés para un artículo. No había desayunado y hacía mucho calor. Sopesando la posibilidad de hacer un alto en el camino para tomar un café con cruasán, el chico se acercó y, sin paños calientes, preguntó: “¿Me compras un cartón de leche en el supermercado? No he tomado nada hoy”. “Sí”, respondí sin pensar. Y fuimos juntos al Carrefour de la plaza. Mientras caminábamos entre estanterías daba vueltas al porqué de que un joven con tan buena planta me pidiera para comer. “No puede ser que este chico no tenga nada, es que no puede ser”,  el pensamiento se repetía. Reconoceré que olía un poco mal. Bueno, muy mal. Nada que no se arreglara con cinco minutos de ducha y un poco de jabón.

—Oye ‘pilla’ también una bolsa de bollos o algo, que leche sola...
—¿Si? ¿Seguro? —me mira como si acabara de ofrecerle acciones en Inditex—.
—Sí, claro.

Cogió un paquete de cruasanes de chocolate. Mientras esperábamos a la cajera cuenta que era soldador y que se quedó sin trabajo. Enseña, como demostración, las  quemaduras que tiene en los brazos. Luego dijo ser de Bulgaria y llevar un mes viviendo en la calle. Volvimos a la plaza y, sentados en un banco comiendo cruasanes, ahora soy yo la que da explicaciones de por qué andaba por allí cuaderno y grabadora en mano. Estoy pensando lo mucho que me gusta este chico y las ganas que tengo de volver a verlo. Sin embargo, estoy paralizada. Si le pido el teléfono, me lo dará, seguro. Seguro que si le propongo quedar, quedaremos. Seguro que haremos todo lo que yo quiera. Pero no puedo. Va pensar que se lo pido con algún fin periodístico 'oculto'… y no quiero que piense eso. Malditos ojos claros.

Interrumpió la sucesión de acontecimientos que tenían lugar en mi cabeza para informar de que ese debía ser su día de suerte pues, antes de encontrarme, le había llamado un conocido para ofrecerle trabajo en Guadalajara. “Lo que no sé es cómo voy a llegar hasta allí”. Sentí alegría y alivio al instante. El chico necesita un trabajo. Y yo no puedo volver a quedar con alguien que tiene que irse inmediatamente a Guadalajara. Porque las relaciones a distancia son la muerte. Así que sí, tenía que irse. Ya. En cualquier caso, estoy de acuerdo: Es su día de suerte así que, para que continúe, le doy 20 euros. Y un beso.

Me da pereza infinita escribir en el blog últimamente, lo reconozco.

lunes, 6 de agosto de 2012

Un artesano de Mostar

No le pregunté si era musulmán, católico o ortodoxo. Estoy un poco cansada de hacer preguntas. En vacaciones, mejor que cada uno me cuente lo que quiera. Aun sin preguntas dijo ser musulmán. En Bosnia-Herzegovina ese tema sale solo, como si fuera el nombre, la edad o la profesión. Va incluido en la carta de presentación. También sin preguntas comentó que le gustaba trabajar en bronce. Que había aprendido la técnica de su padre, aunque, con los años, había desarrollado sus propios diseños para pendientes, collares y pulseras, no así para los grabados. Al principio hablamos en inglés. Un poco más tarde, al mencionar que era madrileña, cambiamos al castellano. No le pregunté por qué lo hablaba, casi, a la perfección. Pedí permiso para hacer unas fotos. Y luego hablamos de muchas más cosas que no contaré. 

 
 
 

Joder, es que estaba de vacaciones :-)

(Podéis encontrar estas bonitas pulseras en una tienda pequeña junto al puente de Mostar)

jueves, 26 de julio de 2012

Casa Batlló

Antes de viajar a los Balcanes, pasé por Barcelona y visité la Casa Batlló, una joya de la arquitectura modernista y seña de identidad del Passeig de Gracia. La entrada son 18,15 euros (se les ha ido, sí); 14,55 euros si eres residente en Cataluña (¿Cuándo aprenderemos en Madrid a hacer discriminaciones de este tipo?). Los periodistas entramos gratis, SIEMPRE Y CUANDO, te hagas la 'press card' que expide la oficina de Turismo del Ayuntamiento de Barcelona.

miércoles, 18 de julio de 2012

Srebrenica inferno



El féretro 330 era, simplemente, uno más. Uno de los otros 520 que se sepultaban ese día. Contenía el cuerpo, bueno, los restos del cuerpo, de un tal Husein Klincevic que, según la información de la ficha que le identificaba, habría muerto a los 40 años ejecutado por el ejército serbio. Como decía, era uno más. Se estima que en Srebrenica, pueblo encajonado en las montañas del este de Bosnia, se efectuaron más de 8.300 asesinatos a bosnios musulmanes en 1995. 

Cosas de la guerra. 

Cada 11 de julio hay entierros. Aún no han aparecido todos los cadáveres. Puede deberse al traslado entre fosas comunes, me comentaron.  Desde el genocidio -palabra que niegan los serbios pues sostienen que no se ejecutó a mujeres ni a niños- han pasado 17 años. Si a Husein no le hubieran fusilado, tendría 57. Esposa, dos hijos y una hija. Los mismos que el miércoles pasado, entre lágrimas, le enterraron. Una familia entre otras 520. Entre miles.

Ella, por fin, pudo llorar sobre la tumba de su padre.


Srebrenica había sido declarada "zona segura" por Naciones Unidas.
Ratko Mladic, general acusado de la masacre, está siendo juzgado en La Haya. Muchos le consideran un héroe.

*He estado 15 dias de viaje por los Balcanes con Reporter Academy, voy a intentar subir fotos y contar historias en los ratos que tenga los próximos días.

martes, 19 de junio de 2012

El futuro

Hola, me llamo Lucía, soy española, periodista y tengo 26 años. Soltera y sin hijos. Tengo un trabajo fijo de 'mileurista'. Mi madre es pensionista, mi hermana universitaria, mi padre murió. No somos ricos ni de lejos. Hubo un año en el que me fui a vivir al extranjero. Luego volví a casa, luego me independicé. Luego me desindependicé. Ahora me gustaría independizarme de nuevo, pero cambio de idea cuando miro el saldo de mi cuenta bancaria. No me gusta vivir por encima de mis posibilidades. Nunca lo he hecho.

Lo que sí he hecho es plantearme abandonar el país. No voy a negarlo. Como casi todos, supongo. Según los meses, el pensamiento a veces es más intenso, a veces menos. Cambio de estado de ánimo con frecuencia. 

Pero tengo miedo de irme y que me vaya bien. Miedo de, por lo que sea, ser feliz en otro lugar. Me aterra solo el pensamiento de no querer volver.

España no es Grecia, España no es Uganda, España no es Irlanda, España no es Portugal. España es solamente España. Y España no va bien.

jueves, 3 de mayo de 2012

Fuencarral (pueblo) -Cartoon Camera-

-¿Calle?
-No, no. Fuencarral barrio. Pueblo, vaya. Al norte, ¿sabes?

Me gusta mi barrio
 Tenemos un huerto comunitario
Un DIA
 Muchos chinos
Un parque para jugar a la petanca
Algunos 'descampaos'...
 
Y hasta un zapatero que arregla zapatos
 Ahora, son las fiestas
Con desfile y todo
Pero no todo son alegrías. Últimamente han cerrado fábricas.
Pero en el pueblo seguimos
Ah. Marta quiere a Ana
¡Nos vemos!

 Fotos hechas con Cartoon Camera para Android. Celulares de moda.