miércoles, 3 de octubre de 2012

Mujeres de vida alegre


Golfas, furcias, perras, guarras, fulanas, rameras, pendones, zorras, PUTAS. El vocabulario en castellano para referirse a las mujeres que ejercen la prostitución es vasto en términos peyorativos. Todos ellos se utilizan, además, como insultos. Sirven de calificativos para mujeres que no necesariamente ejercen, para condenar la promiscuidad o, simplemente, para adjetivar a una persona que consideramos mala.

Prostitutas, meretrices, cortesanas, hetairas, chicas de compañía o trabajadoras del sexo —estos dos últimos engloban una industria mucho más amplia— parecen más correctos. Luego está 'mujeres de vida alegre', que suena bien, lástima que casi nunca sea real. O princesas, como las ha llamado el cine.


Mónica, Vanessa, Alina, Fátima, Cristal, Angélica, Tiffany, Candy, quieren que las llames. No son, casi nunca, sus nombres verdaderos. Es fácil adivinar el motivo de tan simple engaño. Aún así hoy me gustaría, apreciados lectores, compartir con vosotros la explicación que me dio una de ellas el otro día: "Cuando te llaman puta, guarra, cuando te humillan y te tratan como una mierda, cuando haces cosas que no quieres hacer, que te dan asco... te consuela pensar que no te lo hacen a ti, se lo hacen 'a la otra'. Se lo hacen a Fátima. Jamás a Eva".

Estuve de visita con Médicos del Mundo por la Colonia Marconi, en Villaverde.


*Foto de Kike Rincón.

5 comentarios:

Un Simple Blog dijo...

La capacidad de autonvencerse que tiene el cerebro para poder sobrevivir en este mundo.

Sex Shop dijo...

Muy buenooo!!!!!!

manipulador de alimentos dijo...

uf! vida alegre... no se las ve muy contentas...

manipulador de alimentos dijo...

lastima que cuando una mujer es mala se la llame de la misma manera...
Un saludo para el blog!

il zorba dijo...

Estoy alucinado con el nombre del blog. una vez escuché a un tipo en la radio contar que se había enamorado de una mina que laburaba en un cabaret de mala muerte. finalmente la saca de ahí , se casan y viven juntos. pero resulta que el tipo era un pobre infeliz porque la mujer en la intimidad ya no le daba lo que le daba antes cuando comerciaban. ¿Qué puedo hacer, doctor? Le pregunta el tipo a un psicólogo en la radio. ¿sabés lo que pasa, querido? Ella, antes era un objeto, una cosa. cuando uno compra un objeto hace con eso lo que se le antoja porque es de su propiedad. pero ahora su realidad es otra. es un ser humano y como tal puede elegir.
estoy cansado. tengo sueño. y me encanta el nombre del blog.