lunes, 26 de enero de 2009

Greyfiars Bobby


Edimburgo es una ciudad llena de historias. Una de las más bonitas y de las primeras que te cuentan cuando llegas aquí es la del perro Bobby. Dicen que fue un perrito que, tras la muerte de su dueño, estuvo catorce años sin separarse de su tumba, por mucho frío que hiciera. Era tan constante que al final llegó a hacerse famoso por los vecinos y cuando murió se decidió rendirle homenaje con esta escultura. Por lo que he leído en internet, han hecho una película con su historia, ‘The adventures of Greyfiars Bobby’. Yo no la he visto pero me imagino que algún día, si estoy mortalmente aburrida, la veré. Por aquí todo sigue bien, aunque ya me estoy preocupando seriamente con el tema de poder morir atropellada por mirar al lado contrario al cruzar la calle. A little of please!!

2 comentarios:

Gus. dijo...

Guapaaaa!!!!!
Cómo está la española más guapa??
Ya te puedes abrigar bien y come en condiciones!!! Joder, parezco tu padre, lo siento.
No te olvides de hacernos una visita cuando decidas volver.
Un beso.

Isaac dijo...

Hola, si te acercas al cementerio donde están el perrito y su dueño... pásate por la iglesia... suele haber amable lugareñas de pelo canoso que te cuentan todo aquello que quieras saber (y mucho de lo que no quieras saber, también)...

saludos