domingo, 1 de febrero de 2009

Sometimes


Nunca una palabra me había alterado tanto en toda mi vida: SOMETIMES. Pero para entender por qué, voy a contarla desde el principio.

Como ya llevo tiempo diciendo, ahora vivo en Edimburgo. Sólo llevo aquí un par de semanas y he estado viviendo en un albergue hasta que por fin me he podido trasladar a un piso de estudiantes. La mudanza fue ayer –sábado- y todo iba de puta madre. El piso está chulísimo, tiene dos plantas, dos baños y cuatro habitaciones muy apañadas. Los compañeros son majos, no se, todo guay. Ninguna queja, no problem!



Y bueno todo iba bien, la noche guay, yo muy contenta con mi súper cama y tal. Los problemas han empezado cuando me he despertado de repente a las 9 de la mañana y me ha dado por pensar… y si aquí hubiera ratones??? –No se a qué ha venido ese pensamiento pero ya he hablado alguna vez en este blog sobre mi fobia a las ratas- . El caso es que una vez que he pensado eso ya no me he podido volver a dormir. He empezado a escuchar ruiditos por todas partes y me he agobiado tanto que he tenido que levantarme.


Hasta aquí todo podría ser normal teniendo en cuenta que diariamente me entran ese tipo de paranoias unas tres o cuatro veces. El caso es que me he bajado a desayunar y allí estaba uno de mis flatmates. Y así, hablando de todo un poco le he preguntado: -Oye y aquí, dentro de la casa, hay ratones? Era una pregunta de las mías simplemente para asegurarme de que NO había, estaba segura de que me iba a decir que no. Pero… su respuesta ha sido: -SOMETIMES. La gente que me conoce puede imaginarse como ha sido mi reacción en ese momento: me he puesto a dar gritos subida a una silla. -Igual esta historia parece muy exagerada pero juro que no hay nada más en el mundo que me haga ponerme así, es pánico, no se…-.

Mi compañero al principio se reía, pero luego ya se ha dado cuenta de que estaba realmente asustada. Nos hemos ido a la calle a pasear y tranquilizarme. Y no me ha tranquilizado para nada, es más, me ha estado contando la de veces que se ha encontrado con ratones en casa. “Suelen estar por la cocina…”, “En mi habitación sólo he visto dos en cinco años…”, “no te preocupes que son chiquitines”. En fin, no me quiero alargar mucho. La cosa es que he vuelto a casa y le he dicho a Sita que me iba del piso. Me ha tranquilizado y bueno… después de varias crisis nerviosas seguidas –con llorera y gritos incluidos-, Ian me ha dicho “Lucía estamos realmente preocupados por ti”, ha llamado al casero y le ha contado mi problema. Y –SIIII- mañana van a venir los ‘exterminadores de roedores’ a limpiar bien el flat. Me han garantizado que no voy a ver ni un sólo ratón durante mi stancia aquí. Y por ahora… esta noche me han hecho el favor de revisar bien cada rincón del cuarto y tapar cada agujero y cada rendija… en fin… supongo que sobreviviré.

FOTO: Cómo echo de menos a mis gatitos!!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

entiendo tu gran fobia por la ratas, a mi me pasa lo mismo pero con las palomas o bichos con alas,es desesperante!jeje. Leyendo tu blog sobre edimburgo me estan dando más ganas de ir a hacia ahí, en marzo me vendré con ganas de tomar mucha cerveza y algun que otro whisky!

Gustavo dijo...

Lucía, las ratas distan mucho de los ratones, criatura. Y si te pones mala con un ratón indefenso, que cuando ve a alguien echa a correr...¿QUÉ HARÁS ENTONCES SI TE ENCUENTRAS CON UNA RATA QUE TE HAGA FRENTE? Porque algunas ratas son muy suyas y les da por quedarse ahí, mirándote fijamente hasta que te duermes y entonces...ZAS!! Te muerden lo que pillen!! Así que ya sabes, compra queso, aunque sea rallado, y espolvoréalo hasta el portal para indicar la salida a tan entrañables mascotas. Disfruta de tu estancia, guapa!!