domingo, 3 de enero de 2010

El fumar se va a acabar


Europa "ha recomendado" a España que prohíba fumar en los bares. Y, España, en lugar de pasar de esa recomendación, como sería lo propio, ha llegado a la conclusión de que es una idea brillante. "Oh si, vamos a convertir este país en un lugar ultrasano y ultrarracional como hacen los ricos", debieron pensar los que mandan.


Y yo me pregunto, ¿a qué viene esta putada? Si, es verdad que soy fumadora, pero si estoy en contra de esta medida no es por eso. Vamos a ver, en primer lugar corta la libertad de las personas y las discrimina. "Los no fumadores tienen derecho a entrar a un bar y respirar aire limpio", dicen algunos. ¿Pero es que alguien de verdad entra en un bar con el objetivo de llenar sus pulmones de aire puro? Señores, por favor. Váyanse al campo. Quien entra en un bar sabe a lo que va.

España siempre ha sido un país muy de bares, muy de salir a tomar cañas. Y eso nos hace felices, somos así. ¿Cuántas veces no hemos estado deprimidos y nos hemos explayado contándole a un amigo nuestras terribles desgracias y el poco sentido de nuestra vida en un bar? Y esas horas, fumando y bebiendo, ¿no nos han hecho luego sentirnos mejor? ¿quién quiere psicólogos existiéndo los buenos amigos y las cañas? Ahora vamos a pensar. ¿Qué pasará cuándo en pleno ataque de sinceridad extrema te apetezca encenderte un piti y te tengas que ir a la puta calle? ¿Por qué no se dan cuénta de que eso va a ser un bajón increíble?
Si, si, que el tabaco mata. Ya nos hemos enterado, ¡gracias! Queremos dejarlo, que no se crean que no. Pero oye... ¿qué pasa? ¿tampoco hacemos tanto daño no? No somos unos apestados, somos buena gente hombre. No nos quiten esos momentos.

Y lo peor de todo es que encima, si aún así uno decide fumar en un bar, va a ser delito. Vamos que te pueden llevar detenido y tener que pagar una multa. No se quién decide lo que es delito y lo que no, pero yo por ejemplo votaría a favor de que ser mala persona fuera delito. Y ser infiel, y mentiroso, y hacer daño porque sí, y jugar con la gente. Eso sí debería ser delito y no fumarte un cigarro. Apuesto a que si hicieran una encuesta preguntando "¿Señor, qué preferiría usted, que este chaval se acostara con su mujer o que se fumara un piti en su bar?", aparte de Mercedes Milá y gente así, la mayoría nos quedaríamos con la segunda opción.

Este país está perdiendo intensidad, ya no es lo que era. Como sigamos por este camino, acabaremos bebiendo cafés del Sturbucks corriendo por la calle, entrando a trabajar a las 7 y pidiendo cita con nuestro analista todos los miércoles. Eso si, con los pulmones bien limpios.

-Yo me quiero ir a la Argentina señores-

1 comentario:

Alfonso Ortega dijo...

Esta vez no estoy de acuerdo. Yo si que estoy a favor de esta nueva norma. Entiendo a los fumadores, pero es muy incómodo estar en un bar, un restaurante o una discoteca u otro sitio público y estar aguantando constantemente el humo de los demás y luego llegar a casa con la ropa apestando a tabaco. Para lo que no fumamos esto es muy desagradable, como verás. Y tengo amigos fumadores que comprenden que esta nueva ley antitabaco es necesaria.

Un besote!