viernes, 3 de julio de 2009

Bonitos y emperadores

Nadie dijo que fuera fácil. Nadie ni siquiera dijo que 'fuera'. De hecho, alguien dijo "aléjate de esa mierda". Pero aquí estoy. Otra vez. Exactamente un año después habiendo caído exactamente en la misma trampa. Si es verdad que tropezamos siempre en la misma piedra. Si es verdad... y hay que ver cómo duele. Aunque la primera vez es la peor. Ahora sólo se trata de hurgar un poquito en las heridas aún no cerradas.

Yo juro que quería comer bonito. Quería pasarme toda la vida comiendo bonito. Creía no necesitar nada más. Pero ahora me doy cuenta de que el bonito a veces está soso. No termina de llenarte y te deja con la sensación de que algo te falta. No es suficiente. Creo que voy a pasarme al emperador, que dice la gente que es delicioso. Anyway... creo que lo mejor es acompañar el pescado con guarniciones variadas que al final son las que consiguen poner un poquito de alegría al plato.

Chicos... siento lo de ayer.

4 comentarios:

Isaac dijo...

¿pero hablas en serio o es una metáfora sobre el amor y el veraneo y los conciertos y las fiestas y...? me estoy liando, ¿no?

Lucía dijo...

Si, la verdad es que no es nada entendible y además es que había que haber estado presente en una conversación de ayer por la tarde. Lo he escrito esta mañana nada más levantarme y entre el calor y el hambre se ve ve que me he liado. Es sobre las cosas a las que te acostumbras, que no tienen porque ser siempre buenas. Un saludo!

Celia dijo...

Ya me contarás, entonces, cómo van las guarniciones del bonito. Sobre todo cuando las mezcles :)

Enrique dijo...

Bonita imagen esa de los atunes y los emperadores, me recuerda a una que me dio cierto redactor de Ayuntamiento. Aunque en ese caso se refería más bien a lo contrario a lo que cuentas en este post. Muy bueno, Lucía. Es muy bueno el texto. Un beso.

Enrique