martes, 14 de abril de 2009

De aventura por las Highlands

La semana pasada estuvimos de viaje en las Highlands que es toda la parte del norte de Escocia. Es una zona que está toda llena de lagos, montañas y castillos muy bonitos. Los paisajes son impresionantes y tienen la suerte de que el turismo aún no ha logrado destrozarlos.


Ahora sí que de verdad siento que conozco Escocia. Edimburgo es muy bonito pero es lo que es: una ciudad europea al fin y al cabo. Pero ahora ya he conocido a auténticos 'escoceses de pueblo', de esos que es imposible entenderles, que van con falda un día cualquiera y que tienen el pelo naranjita. Las gaitas y el espíritu de William Wallace -Freedom!- te acompañan durante todo el camino. (me voy a portar bien y no colgaré el vídeo de Monse pidiendo libertad para el pueblo escocés... de momento).




Otra cosa que saco del viaje es que ya puedo tachar de la lista de cosas que hacer en la vida el 'conducir por la izquierda'. La verdad es que es mucho más fácil de lo que imaginaba... es todo igual solo que al revés. Mola.



Una parte de las Highlands que siempre recomiendan visitar es la isla de Skye. Es una isla completamente desierta llena de vacas de esas peludas que salen en las postales. Es preciosa, todo naturaleza. Tiene unos acantilados increíbles. Eso sí, hace mucho frío por ahí y casi siempre está lloviendo! Es triste pensar que si en España tuviéramos una isla así probablemente estaría llena de hoteles gigantescos. Ah bueno tengo que contar la aventura que fue llegar hasta allí! Llegamos a la isla de noche, buscando un bed&brakfast que ya habíamos contratado (los B&B allí son simplemente familias que alquilan las habitaciones que tienen libres) y nos perdimos. Pero claro tu te puedes perder tranquilamente en una ciudad de noche y no pasa nada. Pero piérdete sin un mapa decente en una isla que no conoces, que no tiene ni una sola farola y que las carreteras son caminos con piedras. A eso añádele un par de horas de historias de miedo de niñas solas en la noche vestidas con camisón. REsultado? pánico brutal en el asiento trasero de un micra. Al final, como los protas de las pelis, sobrevivimos.




La siguiente parada fue Inverness, una ciudad del norte. Nada destacable, otra ciudad sin más. Eso sí, plagada de conejos y gaviotas. Por cierto, ¿quién dirías de los dos que ganaría en una pelea?. Voy a recordar esa city por las conversaciones absurdas de ¿Por cuánto chuparías una rata? ¿Por cuánto dejarías que te cortaran un dedo? ¿Por cuánto permitirías que tu novia te fuera infiel?



No puedo dejar mi relato sin contar la visita al Lago Ness. No vimos al monstruo pero yo ya estoy convencida de que allí hay espacio para dos o tres -37 km de largo!. El agua del lago es prácticamente de color negro (este dato impresiona bastante cuando lo ves) lo que hace que sea muy difícil buscar nada en sus profundidades. Con la historia de Nessie pues nose. Está claro que ha habido engaños pero al mismo tiempo las apariciones serias han sido tantas que la comunidad científica no sabe muy bien qué opinar. Aunque no se hayan encontrado evidencias concluyentes, todos los años se producen relatos extremadamente creíbles de movimientos misteriosos.



En fin... por lo demás yo sigo aquí. Rodeada de ratones, pintas y gente que habla raro. I miss you!

2 comentarios:

Isaac dijo...

Hola, os cuento mi experiencia en el lago...

Paseaba yo por las orillas del Loch Ness, y de pronto, sobre la orilla, movida por las aguas del lago, una botellita. Una de ésas de pequeñitas, de licores de promoción. Y dentro de ella, un papel. La cogí, la abrí y el papelito decía: "I Love You"...

No sé si existe monstruo o no, pero si existe, me quiere!!!! ;)

P.D. volví a arrojar la botella al lago, porque, evidentemente, yo también le quería a él.

Lucía dijo...

Anda! que historia mas chula...